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Coahuila

¿Vamos hacia el abismo?

Por Cholyn Garza

Hace 5 años

Me llamó la atención el mensaje que diera recientemente, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, desde la sede del organismo en la ciudad de Nueva York.  “Estoy aquí para dar la alarma, el mundo debe despertar.  Estamos en el borde de un abismo y caminando en dirección correcta.  Nuestro mundo nunca ha estado tan amenazado ni tan dividido”.

Es preocupante el mensaje si tomamos en consideración la amenaza real que la humanidad está enfrentando.  El funcionario toca tres temas importantes: La pandemia de Covid-19; la crisis climática y los derechos humanos.  Tres grandes crisis que la humanidad está enfrentando.

El virus del Covid-19 vino a mostrarnos cuan vulnerables somos los seres humanos; que en un segundo se pueden modificar nuestros planes, nuestros anhelos.  La pandemia nos cambió la vida a todos.  

Nos ha mostrado el lado cruel de una enfermedad y a señalar que el dinero no lo es todo en la vida.  Se pueden comprar muchas cosas materiales, darse gustos excesivos y hasta aminorar el dolor en una enfermedad, sin embargo, la pandemia nos enseñó algo muy valioso que quizás íbamos olvidando: Que todos somos iguales.

El Covid-19 no hizo distinciones, nadie sabía realmente a que nos estábamos enfrentando para ir resolviendo el problema de salud que muy pronto se convirtió en pandemia y por supuesto en grave crisis de salud.

La pandemia vino a poner en un aparador de cristal todas las deficiencias de los sistemas de salud de la mayoría de los países.  Exhibió a los gobiernos y su incapacidad para hacer frente a una situación mayor como la que se ha enfrentado por culpa de un virus que muy pronto invadió nuestro planeta.

Un virus, que con cierta rapidez se fue extendiendo para atacar a la población. Un virus que nos ha mantenido en confinamiento por más de un año; tiempo en el que la economía de empresas, comercios pequeños se vio muy afectada.  La pandemia ha causado mucho daño en los hogares por la pérdida de empleos en algunos casos; por la situación de ánimo que ha llegado a la frustración y a la depresión en muchas personas.

Enfermarse de Covid y sobrevivir es una esperanza para seguir luchando.  Es la oportunidad que Dios nos brinda para replantear nuestra vida y verla de diferente manera.  Es decir, tratar y esforzarnos por ser mejores seres humanos, cada día.

Respecto a la destrucción del planeta, no es de ahora.  ¿Cómo no saber los gobernantes que la instalación de fábricas que utilizan ciertos productos, causarían daño? Por supuesto que se sabía, pero si se permitió es porque fue en aras del llamado “progreso.”

Se permitió la deforestación que ha causado un daño irreversible al medio ambiente.  La urgente necesidad de vivienda no permitió medir los alcances de un crecimiento desordenado.  Servicios tan necesarios para la vida, como el agua, por ejemplo, se creyó que durarían para siempre.

El daño al campo, el abuso de la tierra que en vez de fertilizantes naturales recibía químicos que la fueron dañando.  Muchos productos contaminados han llegado a nuestros hogares y ha afectado la salud de las personas.  Enfermedades mortales están causando mucho daño a nuestro organismo. 

Los ríos, los mares, se fueron convirtiendo en basureros de gente irresponsable que no ha medido las consecuencias de sus actos al tirar tanta basura.  Pañales desechables, botellas de plástico y tantas cosas más que va a dar también a los parques. Un gran daño a la flora y fauna.

En cuestión de derechos humanos, considero que cada vez estamos peor.  No se respeta nada ni a nadie, porque quien agrede cree que es porque tiene derecho.  

Basta ver las marchas organizadas por grupos que muestran su intolerancia a todo, porque no son capaces de entablar diálogos.  No aceptan lo que no les conviene y exigen modificar las leyes para que las favorezcan.

Los Derechos Humanos no se establecieron para la conveniencia de grupos, sino para evitar la tortura física, ya sea al bando contrario en tiempos de guerra para hacer confesar al enemigo, o cuando son detenidos y se presume que cometió algún delito.  En ningún momento fueron contemplados para modificar las leyes en beneficio del delincuente, que es lo que desafortunadamente se ha estado haciendo.    

Todo ese desorden que observamos en las calles de cualquier ciudad del país que sea, es porque exigen “derechos” pero jamás contemplan sus deberes u obligaciones hacia los demás.

Cada persona, cada grupo, desea una ley a su conveniencia, no precisamente una que beneficie a la sociedad en que se vive.  

Estamos muy mal en cuestión de Derechos Humanos, es cierto. La ONU lo sabe porque de ahí salieron los lineamientos que impusieron a todos, sin detenerse a pensar el daño que iban a causar.  Así que si estamos al borde del abismo, como expresara el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterrez, valdría la pena reflexionar y preguntar ¿quién nos colocó ahí?.

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