Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 1 de junio del 2021 a las 04:00
Ciudad de México.- A poco más de una década de haber irrumpido con fuerza en el mercado editorial a nivel planetario, el sueco Jonas Jonasson continúa en su empeño de confirmarse como un maestro del disparate, de la carcajada y la crítica de la sociedad.
¿De qué otra forma, si no, podrían convivir en una misma novela un curandero masái en busca de un heredero, un emprendedor sueco que lucra haciendo realidad las fantasías de venganza de los otros, y una pintora expresionista de Sudáfrica?
En Una Dulce Venganza (Salamandra), su nuevo libro, Jonasson (Väjxö, 1961) traza esta constelación de estrafalarios personajes para hablar, sí, de la humanísima búsqueda de la venganza ante un agravio, pero también para escribir una carta de amor a la libertad artística.
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Diría que todas mis novelas tienen esta cualidad de abrazar a la vida dando esperanza, con humor y, también, un lado más serio, oscuro, en términos políticos y sociales”, declara en entrevista el autor del bestseller El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó.
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Diría que en esta novela, más que en cualquiera de mis libros anteriores, estaba muy claro para mí que tenía, básicamente, dos ideas separadas que tenía que unir y creo que lo logré; esa fue la parte ruda del trabajo”.
Humor negro
El vínculo de estos dos temas es Victor Svensson, un oscuro arribista social que quiere una Suecia sin inmigrantes, pero que es demasiado haragán como para comenzar desde abajo en el partido populista de derecha. Para poder codearse con la alta sociedad y hacer realidad su proyecto, Svensson se apodera de una reputada galería de arte de Estocolmo, urdiendo un plan para desheredar a su dueña, Jenny Alderheim.
Será ella, junto con el hijo no reconocido de Svensson, Kevin –abandonado por su padre en Kenia para ser devorado por fieras salvajes–, quienes llevarán a cabo un plan meticuloso para obtener la dulce venganza del título.
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Desde el fondo de mi corazón, puedo decir que la venganza es una cosa mala, pero, como un proyecto en planeación, siempre y cuando permanezca en la mesa de planeación, la venganza puede ser altamente humorística”, reflexiona Jonasson, con una sonrisa.
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Muchas veces me he sentado y pensado maneras de vengarme de alguien que me hizo algo malo a mí, o a la sociedad y, entonces, solo hablando de ello te sientes mejor, pero yo fuertemente recomiendo no llevarlo más allá”, apuntó el reconocido escritor.
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