Por: Joel Martínez
La coyuntura parece propicia para que Banxico sea más agresivo en el recorte de su tasa de referencia.
Se han juntado varios factores para hacerlo:
-Mejora en el perfil inflacionario.
-Sobrevaluación del peso por condiciones de movilidad de capitales financieros globales.
-La debilidad de la economía hace irrelevante el uso de la tasa para controlar presiones de precios por demanda, que además no existen.
-La alta calidad crediticia que ve el mercado del Gobierno mexicano.
-Los paradigmas de la ortodoxia monetaria que van de salida en el mundo.
El reporte de inflación de la primera quincena de febrero fue bastante favorable.
La inflación general quincenal anual resultó en 3.92%, la esperada era de 3.85% debido a un repunte temporal y atípico de los precios de frutas y verduras.
La subyacente quincenal anual fue de 4.52%, la esperada era de 4.56%, igual a la anterior.
En la parte de mercancías quedó claro que la “joroba” por el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) y los aranceles ya se diluyó, mientras que en la parte de servicios fue notable su desaceleración.
Este fenómeno de dilución inmediata pasó en 2014 y 2017.
El peso mexicano está claramente sobrevaluado debido a la entrada de flujos financieros por las altas tasas de interés locales:
Compras de extranjeros de bonos M; inversiones en “apuestas” a favor del peso en el mercado de futuros de Chicago; compras de acciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV); swaps en el mercado de cambios -sobre todo los apalancados con tasas en yenes que son regaladas-; Cetes, forwards de bonos, etc.
Tan sólo la BMV acumula cuatro meses de flujos de entrada de extranjeros, de octubre de 2025 a enero de 2026, por 4 mil 147 millones de dólares.
Contrario a la narrativa catastrófica, muy difundida pero no por ello cierta, de una cercana degradación por parte de las calificadoras, la deuda soberana ha mejorado de manera sólida su calidad crediticia.
Los Credit Default Swaps (CDS) de cinco años del Gobierno de México se han desplomado: cayeron de 159 puntos base (pb) el 8 de abril de 2025, a 92 pb el 5 de febrero de 2026 y a 86 pb el día de ayer.
Es uno de los niveles más bajos en los últimos 20 años.
Los CDS son derivados financieros asociados al riesgo de crédito de los bonos emitidos por una empresa o un Gobierno. La expresión Credit Default Swap puede traducirse literalmente como “intercambio de incumplimiento crediticio”.
Estos funcionan como contratos donde el vendedor fija una prima periódica que es satisfecha por el comprador, a cambio, en caso de impago, el vendedor compensará al comprador por sus pérdidas.
Los bancos centrales del mundo, sobre todo los de países desarrollados, lo que menos tienen es una ortodoxia a rajatabla.
Dos ejemplos extremos son el Banco de Japón (BoJ) y el Banco Central Europeo (BCE).
El BoJ tiene una tasa de referencia muy baja de 0.75%, sigue evitando que se le “vuelen” los rendimientos de los bonos de largo plazo con compras limitadas en el mercado.
Esto, aun con enormes déficits fiscales y abultados coeficientes de deuda pública a PIB.
De hecho, el Gobierno presiona al BOJ para que tenga tasas bajas para debilitar su moneda y emitir incentivos fiscales y que ambos favorezcan el crecimiento de la economía.
El BCE tiene en su hoja de balance enormes montos de papeles de sus Quantitative Easing (QE), y lo que hace con los vencimientos y pagos de intereses es reinvertirlos en compras de bonos de los países con enormes déficits fiscales, como Italia.
El objetivo es mantener tasas de interés de largo plazo en niveles razonables.
La Fed desde 2001 empezó a inyectar dinero primario sin esterilizar mediante los QE, para mantener bajas las tasas de interés y empujar el boom inmobiliario, que sostuvo gran parte del crecimiento económico de casi 20 años.
Hoy los mercados, y no los modelos ni las narrativas, están facilitando que sea posible un recorte importante de la tasa de referencia mexicana que permitiría grandes beneficios:
-Apoyo fiscal mediante el pago de menor gasto de intereses.
-Un tipo de cambio más favorable a la economía real.
Más sobre esta sección Más en Coahuila