MIS QUERIDOS AMGIOS LECTORES:
Los viajes son de las más bellas delicias que existen, pueden ser reales o desde lo imaginario, ese maravilloso don de la mente, de poder imaginar lo que deseamos sin restricción alguna.
Me remonto a ese viaje maravilloso por la bella Italia… y bueno, quisiera decir que cierro mis ojos… pero si no cómo les escribo, aunque una de las materias de secundaria que daban en el Colegio La Paz, donde “estudié” por 9 años, fue taquimecanografía y, a decir verdad, si puedo escribir en la computadora con los ojos cerrados, y taqui también, pero ya no me entiendo ni yo misma (jaja) (maestra Pita, QEPD, gracias).
Verano del 2012, veníamos de la bella ciudad de Milán, donde habíamos tomado el tren rápido para dirigirnos a Merano, muy al norte de Italia y de ahí iríamos a las montañas Dolomiti. Dolomitas está en la lista del patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2009, uno de los paisajes de montaña más espectaculares y representativos del mundo, y debo decir que supe de estas bellas montañas por mi querida amiga Gaby de Valle, que la llevé hasta allá en mi alma. Y para llegar ahí tuve que pasar por lo más magnifico que han visto mis ojos, el lago de la Caricia ( lago di Carezza) es espectacular de verdad, pero les contaré de ese mágico lugar en otra ocasión. Cuando llegué a Merano una ciudad de aproximadamente 50 mil habitantes, un lugar muy lindo, pacífico, lleno de árboles, y vegetación, con cerros y montañas a su alrededor, muy hermoso; casas muy bellas. En el centro se pone un bazar donde encuentras, casi de todo, yo compre unos pantalones aguados para mis hijas, recuerdo; estaba lloviznando y traíamos un hambre que dijimos “ya es tarde mejor ya hacemos comida cena”, donde debo decirles que estuvo espectacular, donde un pajarito nos acompañó también, nunca se fue.
Incluso saludamos al magnate italiano, el señor Flavio Briatore. Algunos sabrán de quien hablo, los que gustan de la Fórmula 1, se le reconoce bien en su calidad de mánager general de la escudería de Renault de Fórmula 1, considerado uno de los técnicos de mayor prestigio del circuito mundial para los conocedores del tema. Andaba relajado en short y despeinado, iba con su pequeño hijo, dijo que venía de Cancún y que amaba ese lugar, que era un lugar bellísimo (obvio) y me dice: no pareces mexicana pero al escucharte hablar obvio eres mexicana, y que tambien amaba Merano, etc etc. etc. Y ahora veo porque decía que amaba Merano, realmente es una ciudad pequeña, pero muy hermosa, donde sin imaginar en algún momento me encontraría entre una disyuntiva entre dos caminos que en los letreros venían escritos en italiano y en alemán, así que mi intuición me dijo que por la derecha… apenas si entiendo y hablo bien el español, oiga usted.
Pues bien , Íbamos cuesta arriba viendo lindas casas, y de repente empezó a verse vegetación, en un momento ya estábamos literal en un cerro, donde la vista era todo verde y montañas, yo venía del viaje más emotivo y maravilloso de Tierra Santa en Israel, así que venía yo en el mood de la experiencia de haber estado donde Jesús, imagínense, con amigos de mi comunidad de SAMARA. (la parroquia de nuestra Señora Reina de los Apóstoles) Y esa es otra historia.
Bueno pues de repente empiezo a toparme con la primera estación del viacrucis de Jesús, no puedo explicarles la sensación de bienestar de alegría que sentí, ya les comentaba que venía en ese mood de vivir los momentos más significativos de la vida de Jesús.
Las lágrimas corrían por mis mejillas amigos, y mi corazón se aceleraba más, pero no por la subida sino por la emoción que me estaba provocando en cada estación donde había rosas, flores bellas, el contorno de madera de una casita donde estaba el crucifijo y la imagen de la Virgen también, fueron las 14 estaciones. Luego me encuentro una minicapillita donde estaba la Virgen María, estaba cerrada, pero podía ver sin problema. Me encontraba sentada en un pedazo de tronco viejo y flores alrededor con un hilo de agua que corría, por un lado, estaba el sol muy fuerte, perdí de vista a quien me acompañaba, ni cuenta me di; diría mi mamá: agarraste las de Villa Diego (es una frase que significa que se va uno sin avisar) era como estar en un sueño, pues yo venía llena de Dios, ahí tuve varias revelaciones, que ahora entiendo en mi viacrucis con mi enfermedad de cáncer de mama, fue como ver mi pasado, sentada ahí, entiendo muchas cosas ahora, sin saberlo en ese momento, este viacrucis (la enfermedad) fue mi parteaguas para una vida más consciente y de disfrute, a diferencia de la experiencia en Jerusalén que ahí vivimos, fue distinto, alcanzaba a sentir el dolor al hacer el viacrucis por las estaciones santas.
Amigos, tal vez hayan pasado ustedes también por ese viacrucis en sus vidas y que cada uno tomará la decisión de cómo vivirlo, y sí, al decir viacrucis se imagina uno mucho dolor por lo que vivió Jesús, a pesar del dolor del alma y del cuerpo sin duda alguna, pero recuerden que existen dones en todos nosotros y uno es el de la fortaleza, ese ejemplo de mantenerse con el alma fuerte que va engrandeciéndose con los momentos más difíciles y dolorosos que pudieran venir, esa actitud de venimos a aprender para evolucionar y trascender el alma no me cansaré de repetirlo.
No se trata ser faquir, sino de aplicar esto que les comparto. No importa cuánto dolor haya en el cuerpo o en el alma, es decisión de uno si le apostamos al aprendizaje consciente, o pasar por el dolor sin ninguna enseñanza, sería en vano. Y la vida volverá a traerte algo semejante hasta que se aprenda la lección. Hay que procurar, y me súper incluyo, de mantenernos en amor, en perdón, en alegría, en ayuda al prójimo, en ponernos límites nosotros mismos y ponérselos a los demás.
¿La vida es un viaje, cómo quieres vivirlo, como viacrucis doloroso o como una experiencia enriquecedora de vida, con enseñanzas y aprendizajes significativos?
Haz valer tu libre albedrio (decidir qué vida quieres tener) así podrás bendecir tu vida, la vida misma.
Un abrazo fraterno, hasta la próxima, su amiga Verónica, Diosito por delante.
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