Arte

Publicado el domingo, 9 de abril del 2023 a las 11:25
Nueva York.- Neil Diamond, el cantante y compositor que ha vendido más de 130 millones de discos, autor de 10 sencillos que han llegado al primer lugar en la lista de popularidad de Estados Unidos, ganador del Premio Grammy por su trayectoria e integrante del Salón de la Fama del Rock, va a terapia.
Así comienza A Beautiful Noise, el musical de Broadway que cuenta la vida del cantautor nacido en Brooklyn a través de sus canciones más famosas y que se estrenó el 4 de diciembre pasado en el teatro Broadhurst en Broadway.
“Break a leg!” to the incredible cast, crew and band on tonight’s Broadway debut of A Beautiful Noise – The Neil Diamond Musical!! 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 https://t.co/ZmmFgZSqxx
— Neil Diamond (@NeilDiamond) November 2, 2022
Durante dos horas y cuarto, en dos actos y con 24 números musicales, la obra transita entre la biografía y el concierto, tiempo en el que un estupendo protagonista, Will Swenson, es poseído por el espíritu, los manerismos y, sobre todo, la ronca e inconfundible voz de Diamond, que es increíblemente clonada por el intérprete en una serie de flashbacks escénicos que van desde su primer trabajo como compositor hasta su momento de mayor éxito en las décadas de los 70 y 80.
Pero Swenson no es el único Neil Diamond en la obra. Cada escena y cada canción parten de la revisión que, en la intimidad del consultorio, hacen un viejo y deprimido Neil (interpretado por el veterano actor Mark Jacoby) y su terapeuta (una empática y simpática Linda Powell) de un libro con las letras escritas a lo largo de más de 60 años.
Durante toda la representación vemos en el escenario al “Beautiful Noise”, un grupo de 10 cantantes y bailarines que, partiendo de un arcoiris de géneros, razas, etnicidades, estaturas y complexiones físicas, conforman una especie de coro griego que lo mismo susurran al oído de los actores que se convierten en fans, extras o lo que la obra vaya pidiendo de ellos.
El primer acto narra el ascenso de Diamond, de ser un compositor que vendía sus canciones a The Monkees (“I’m a Believer”) a su irrupción en la escena musical como cantante de su propio material y las dificultades provocadas por un contrato leonino que firmó con una dudosa compañía discográfica que lo tuvo atrapado durante años sin libertad para promocionar las canciones más profundas a las que él apostaba y teniendo que producir éxitos desechables.
Una característica importante de la pieza es que los espectadores se pueden asomar a la vida personal del ídolo que protagonizó el fallido remake de la película Nace un Ídolo (The Jazz Singer), de 1980.
Se puede ver el fracaso de su primer matrimonio con Jaye Posner y el consecuente divorcio plasmado en el clásico “Love on the Rocks” interpretado por la actriz Jessie Fisher, quien compensa lo que le falta en habilidad vocal con una convincente actuación.
Llega entonces el momento de gloria de la mano de “Sweet Caroline”, la canción que consagró a Diamond y que incluso fue interpretada por uno de sus ídolos, el mismísimo Elvis Presley, además de que se convirtió en el mayor éxito del neoyorquino y con la cual cierra el primer acto.
Así, la historia musical se mezcla con la vida personal, y se muestra la manera en la que influyó en la creación del “stage persona” de Diamond su segunda esposa Marcia Murphey, interpretada por una deslumbrante y energética Robyn Hurder que se gana cerradas ovaciones cuando toma el micrófono para cantar “Forever in Blue Jeans” y “You Don’t Bring Me Flowers” a dueto con el protagonista.

No es un spoiler decir que ese matrimonio también fracasó después de 25 años en los que el cantante pasaba más tiempo de gira que con su familia y que, para Neil, la tercera boda parece ser la vencida después de casarse con Katie McNeil, en 2012.
La trama da un salto al presente y nos regresa al consultorio de la terapeuta, en donde, entre reflexiones sobre su infancia, el sentimiento de soledad y las nubes de tormenta que la han seguido durante toda su vida, se devela al fin la verdadera razón por la que el viejo Neil ha estado acudiendo a terapia.
Sin revelar demasiado, basta decir que la trama se resuelve de manera dramática y satisfactoria provocando el llanto de no pocos de los más de mil 100 espectadores que acuden a cada función de la obra con un conmovedor dueto de los dos Neil de la canción “I Am… I Said”.
Al caer la cortina y después de que los actores salen a recibir los aplausos de la audiencia se organiza un mega karaoke de “Sweet Caroline” con todo y el coro de “So good, so good, so good!” que fue agregado a lo largo de los años por los fans a la letra original de Diamond.
Imprescindible para los fans del cantante y, al mismo tiempo, atractiva y disfrutable para quienes no son sus seguidores, A Beautiful Noise es una obra en clave de melodrama que recuerda a películas biográficas recientes como Rocket Man sobre Elton John y Bohemian Rhapsody sobre Freddie Mercury.
Quizás el problema más grande que puede enfrentar la obra para tener continuidad o abrir producciones en otras ciudades de EU o, como suele suceder, en Londres o Sydney, es que su éxito descansa en conseguir a un protagonista que se parezca, cante y hable como Neil Diamond… y vaya que esa no es una tarea fácil.
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