Coahuila
Hace 3 años
Ese llamado a luchar por la Patria y a poner fin a 300 años de dominio español lo hemos celebrado este fin de semana. El Grito de Dolores dado por Miguel Hidalgo la madrugada del 16 de septiembre de 1810, agitando la campana y convocando a su pueblo a la unidad para levantarse en armas y rebelarse contra el Gobierno opresor, representa para los mexicanos símbolo de orgullo y patriotismo.
La independencia de México es nuestra historia, la búsqueda de la justicia y libertad, el reclamo de una sociedad igualitaria y de un estado de derecho basado en la soberanía de su pueblo.
Una nueva nación independiente nace de las proclamas de Hidalgo, de los Sentimientos de la Nación de Morelos y de la Constitución de Apatzingán, en donde se plasmaron las genuinas aspiraciones de los mexicanos.
Uno de los principales motivos que originaron el movimiento armado fue la estructura estamental y de castas. En la sociedad de castas, la clase social se adquiría con el nacimiento, el estatus personal se adjudicaba de por vida y el individuo permanecía siempre en el estrato social en el que había nacido. Las razones principales de esa diferenciación eran: la religión y la raza.
Antes de la independencia, algunas de las principales castas del virreinato eran: el mestizo (español + indígena); el zambo (indio + español); el mulato (negro + español); el morisco (mulata + español); el albino (español + morisca); el saltatras (albino + español) y el coyote (indio + mestizo).
El estamento se refiere al estado social dependiendo del estrato o grupo en el que queda definida una persona por su estilo de vida común y una función social. Esta división era característica del antiguo régimen feudal, una persona que nacía en un estamento, no tenía la posibilidad de moverse o ascender a otro.
Los criollos (hijos de españoles nacidos en América), a diferencia de los españoles peninsulares o mestizos, tenían menos derechos sociales y políticos, pagaban altos impuestos y carecían de oportunidades. Sin embargo, en el sistema de castas se encontraban por encima de los mestizos, indígenas y negros, quienes no contaban con derechos políticos.
Los cargos públicos, la distribución y posesión de tierras, las concesiones para la explotación minera, entre otras, también eran otorgadas a los españoles antes que a los criollos. La distribución y control de la riqueza, la tenían los aristócratas españoles, mientras que los criollos, mestizos e indígenas, eran los más desprotegidos, explotados y desfavorecidos.
Y la corporación virreinal más rica y poderosa era la Iglesia. Su fortuna provenía de la renta de sus propiedades, de los diezmos y sobre todo de las utilidades obtenidas por préstamos a largo plazo a comerciantes y hacendados.
Sin embargo, la Independencia en México no fue un hecho aislado, formaría parte del movimiento liberador de América Latina. En América del Norte, el capitalismo plantea la necesidad de emanciparse de las colonias inglesas. En toda Hispanoamérica surgen movimientos en los que ayuntamientos y cabildos que reclamaban soberanía y en Francia, la burguesía se enfrentaban a la nobleza.
Por un lado, las ideas de Voltaire, por la libertad intelectual, religiosa y política además de la igualdad natural entre las personas, crean una nueva filosofía en el mundo, Montesquieu, con su teoría de la división de poderes, y Rosseau y su contrato social, fueron la fuente de inspiración de casi todos los documentos político-filosóficos del mundo. Postulados que hoy siguen guardando vigencia.
En nuestro país, los derechos del hombre y la declaración medular de igualdad para todas las personas, establecieron una nueva sociedad. El contrato social mostró al individuo, que hay en él una soberanía irrevocable, y la división de poderes, marcó los límites a todo hombre, que se inclinaba a abusar del poder que ostentaba. Esos sentimientos y aspiraciones que Hidalgo conjunta en el replicar de la campana, al Grito de Dolores, y que son esencia en la lucha por la independencia, en México se celebra cada año, y deberían renovarse conscientemente por cada ciudadano, al grito de ¡Viva México!
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