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| La pintura 'Tres figuras', de la artista rusa Anna Leporskaya, con los ojos añadidos por el vigilante de seguridad Foto: ABC

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Vigilante estaba aburrido en su primer día de trabajo en un museo y vandaliza un cuadro

  Por Grupo Zócalo

Publicado el jueves, 10 de febrero del 2022 a las 07:50


La pintura 'Tres figuras', de la artista rusa Anna Leporskaya, exhibida en el Centro Presidencial Boris Yeltsin en Ekaterimburgo

Rusia.- Un valioso cuadro vanguardista ha sido destrozado por un guardia de seguridad “aburrido” (según medios locales) que dibujó en él con un bolígrafo en su primer día de trabajo en una galería rusa. Leyendo sucesos así, el buen desempeño del departamento de Recursos Humanos se antoja cada día más fundamental.

La pintura ‘Tres figuras’, de la artista rusa Anna Leporskaya, valorada en 75 millones de rublos (877.000 euros), se exhibía en una exposición de arte abstracto en el Centro Presidencial Boris Yeltsin en Ekaterimburgo, instalación museográfica consagrada al expresidente ruso y con salas de exposiciones, un lugar en el que debutaba el vigilante que armado con un bolígrafo dibujó ojos en las caras sin rostro del cuadro de Leporskaya.

Primer día y último, claro. Según informa ‘The Guardian’, Alexander Drozdov, director ejecutivo de la institución, no quiso dar el nombre del guardia de seguridad, un hombre de 60 años, en el comunicado, pero sí dijo que trabajaba para una empresa de seguridad privada y que lo habían despedido. Al parcer, el tipo utilizó un bolígrafo del propio Centro Yeltsin para dañar la obra.

La comisaria de la expo, Anna Reshetkina, ha explicado a este medio británico que se desconocen los motivos de este acto vandálico, aunque la administracion cree que ha debido ser “una especie de pausa de la cordura”. Por otra parte, desde ‘Art Newspaper’ informan que “la tinta ha penetrado ligeramente en la capa de pintura, ya que el blanco de titanio que se usa para pintar las caras no está cubierto con barniz de autor, como suele ocurrir en la pintura abstracta de la época”.

El vandalismo fue percibido por primera vez el 7 de diciembre por dos visitantes que dieron la alarma a un empleado de la galería. La pintura fue retirada de la exposición y devuelta a la Galería Estatal Tretyakov de Moscú, que la había prestado.

El hecho, según cuenta el portal ‘Kleine Zeitung‘, puede acarrearle al infractor una multa superior a 535 dólares y una sentencia de trabajo en una correccional de un año. La pintura, que estaba asegurada en más de un millón de dólares, podrá ser restaurada por un coste alrededor de 3 mil euros.

El Ecce Homo

En ese momento, uno casi podía sentir lástima por la anciana. Ella tenía buenas intenciones. Cecilia Giménez tenía 81 años cuando le sucedió el “accidente” en 2012.

La católica devota se hizo cargo de la iglesia del pueblo en su pueblo de Borja, en el noreste de España. El “Ecce Homo“, un pequeño mural del pintor español Elías García Martínez de mediados del siglo XIX, estaba muy cerca de su corazón. Pero la imagen de Jesús se estaba despegando y a nadie le importaba. Así que la pintora aficionada aplicó valientemente su propio pincel y pintura antes de que fuera demasiado tarde.

Desafortunadamente, su intento de restauración salió mal. Después de su acción, el niño Jesús de repente parecía un niño mono. El clamor fue grande. Equipos de televisión de todo el mundo llegaron a la tranquila aldea para ver al Salvador en forma de mono.

La Virgen Inmaculada

Un incidente similar volvió a ocurrir en España hace dos años. Un coleccionista privado de Valencia quería limpiar un valioso ejemplar de un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682). Murillo es uno de los maestros barrocos más importantes de España. La pintura fue una de las representaciones famosas de Murillo del siglo XIX de “La Virgen Inmaculada“.

Al parecer el coleccionista privado quería ahorrar dinero y ofreció el trabajo de limpieza a un restaurador que solo pedía 1200 euros por el trabajo. Quizás el coleccionista de arte debería haberse informado mejor antes. Porque el restaurador estaba especializado principalmente en la limpieza de espejos y muebles antiguos. El cliente apenas podía creer lo que veía cuando recientemente recuperó la valiosa pintura. La “Inmaculada”, la Virgen, estaba irreconocible, sus rasgos faciales estaban desfigurados, la pintura manchada. El dueño del arte horrorizado incluso le dio al restaurador de muebles una segunda oportunidad para revertir el desastre. Pero siguió empeorando. La pintura ya no debería ser recuperable.

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