Por cuestión de la elección judicial, tuve que postergar la conclusión de la columna de fecha 22 de mayo pasado, por lo que suplico a usted me conceda su disculpa y me permita hacerlo ahora; además, debo reconocer que consideré oportuno este receso en el tema, dado que era claro que la supuesta elección iba a ser utilizada por el régimen para lograr distraer el tema y olvidar la tragedia, lo que así sucedió.
Pues bien, debemos recordar que fue el martes 20 de mayo pasado, muy temprano, cuando dos importantes funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, que encabeza la morenista Clara Brugada, murieron luego de un ataque con arma de fuego. Las víctimas del atentado fueron la secretaria particular de la Alcaldesa, Ximena Guzmán Cuevas, y el asesor de Gobierno, José Muñoz Vega.
Tal cual lo dije, este asesinato tomó extrema relevancia, cuando se supo que el asesinado fungió como asesor de seguridad y enlace entre la secretaria de Seguridad Capitalina y la secretaria de Seguridad Federal Ciudadana, hombre de todas las confianzas de Omar García Harfuch; mientras que la otra víctima era secretaria particular de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y persona de mucha confianza.
Con base en estos datos, este doble homicidio, lejos de interpretarse como un ajuste de cuentas o tener como móvil un simple delito patrimonial, más bien, pareciera ser un evidente mensaje a ambos gobiernos, el de la Ciudad de México y el de la federación, por la cercanía de los ejecutados con los titulares de ambos niveles gubernamentales y su relación con la seguridad en el territorio nacional.
Así pues, y para abonar a la intriga, también hice notar que, días antes de este hecho, el periódico La Jornada publicó una extraña nota, en la que aseguraba que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, estaba participando con agentes de su Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (ICE-HSI) en operaciones contra cárteles del narcotráfico en territorio mexicano; esta nota preocupó y enfureció a la presidenta Sheinbaum, al punto de desmentirla en su conferencia matutina.
Pensará usted que nada raro tiene que la Presidenta intente desesperadamente desmentir información, de cualquier medio, que evidencie los graves errores del régimen que encabeza; sin embargo, nunca había sucedido con una nota del periódico La Jornada, el cual siempre se había comportado como el portavoz del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo que dejó en claro la existencia de un claro enfrentamiento entre la Presidenta y López Obrador, y que el mismo era por las acciones tomadas en los últimos días por la Presidenta de la Republica y su secretario de seguridad, mayormente en la Ciudad de México, los cuales pudieran significar el incumplimiento, o por lo menos, el riesgo de incumplimiento, de los pactos contraídos por AMLO con estos cárteles delincuenciales.
¿Aún lo duda?, pues déjeme decirle que, en concordancia con todo lo anterior, el miércoles pasado, la agencia Reuters filtró la existencia de una supuesta presión del Gobierno de EU a Sheinbaum, para que México investigue a funcionarios de Morena por vínculos con el narcotráfico. Entonces, ¿será que el asesinato de los funcionarios sea el mensaje violento para que, a la Presidenta, ahora sí, en esto, no se le vaya a ocurrir obedecer a Trump?
, por lo que suplico a usted me conceda su disculpa y me permita hacerlo ahora; además, debo reconocer que consideré oportuno este receso en el tema, dado que era claro que la supuesta elección iba a ser utilizada por el régimen para lograr distraer el tema y olvidar la tragedia, lo que así sucedió.
Pues bien, debemos recordar que fue el martes 20 de mayo pasado, muy temprano, cuando dos importantes funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, que encabeza la morenista Clara Brugada, murieron luego de un ataque con arma de fuego. Las víctimas del atentado fueron la secretaria particular de la Alcaldesa, Ximena Guzmán Cuevas, y el asesor de Gobierno, José Muñoz Vega.
Tal cual lo dije, este asesinato tomó extrema relevancia, cuando se supo que el asesinado fungió como asesor de seguridad y enlace entre la secretaria de Seguridad Capitalina y la secretaria de Seguridad Federal Ciudadana, hombre de todas las confianzas de Omar García Harfuch; mientras que la otra víctima era secretaria particular de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y persona de mucha confianza.
Con base en estos datos, este doble homicidio, lejos de interpretarse como un ajuste de cuentas o tener como móvil un simple delito patrimonial, más bien, pareciera ser un evidente mensaje a ambos gobiernos, el de la Ciudad de México y el de la federación, por la cercanía de los ejecutados con los titulares de ambos niveles gubernamentales y su relación con la seguridad en el territorio nacional.
Así pues, y para abonar a la intriga, también hice notar que, días antes de este hecho, el periódico La Jornada publicó una extraña nota, en la que aseguraba que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, estaba participando con agentes de su Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (ICE-HSI) en operaciones contra cárteles del narcotráfico en territorio mexicano; esta nota preocupó y enfureció a la presidenta Sheinbaum, al punto de desmentirla en su conferencia matutina.
Pensará usted que nada raro tiene que la Presidenta intente desesperadamente desmentir información, de cualquier medio, que evidencie los graves errores del régimen que encabeza; sin embargo, nunca había sucedido con una nota del periódico La Jornada, el cual siempre se había comportado como el portavoz del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo que dejó en claro la existencia de un claro enfrentamiento entre la Presidenta y López Obrador, y que el mismo era por las acciones tomadas en los últimos días por la Presidenta de la Republica y su secretario de seguridad, mayormente en la Ciudad de México, los cuales pudieran significar el incumplimiento, o por lo menos, el riesgo de incumplimiento, de los pactos contraídos por AMLO con estos cárteles delincuenciales.
¿Aún lo duda?, pues déjeme decirle que, en concordancia con todo lo anterior, el miércoles pasado, la agencia Reuters filtró la existencia de una supuesta presión del Gobierno de EU a Sheinbaum, para que México investigue a funcionarios de Morena por vínculos con el narcotráfico. Entonces, ¿será que el asesinato de los funcionarios sea el mensaje violento para que, a la Presidenta, ahora sí, en esto, no se le vaya a ocurrir obedecer a Trump?
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