Arte

Publicado el miércoles, 16 de febrero del 2022 a las 04:10
Saltillo.- En 2001 el cantautor español Marwán subió al ring de la música con su disco Principio y Fin. Ahora, dos décadas después de ese primer round voltea hacia atrás, se limpia el sudor, siente los golpes de la vida y se atreve a decir que “vivo por el arte”, y así lo demuestra en El Viejo Boxeador, su disco más reciente con el que enfrenta “a la industria musical de cajón”, y huye “de hacer hamburguesas musicales”.
Lanzado en septiembre, este disco alcanzó el número 1 de ventas en España y en México no se quedó atrás, por ello decidió darlo a conocer en una gira por el país que inicia mañana y que contará con la primera visita del cantante a Saltillo el 4 de marzo.
Para Marwán, El Viejo Boxeador es un disco que le ha permitido mostrar su esencia, una que aunque inamovible, es mutable o, mejor dicho, que explora. Pues entre los 10 temas que conforman la producción, el cantante recorre la trova muy a la forma de “mis maestros: Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez, que lo que han hecho es contarnos nuestra vida de la forma más poética y bella, pero alejándose de las corrientes que predominaron en su tiempo”, y por eso, este disco también pasa por el rap, en compañía del conocido rapero español Nach, así como canciones con toques de swing o jazz.
Eso porque lo suyo es la exploración, ya que se define como un cantautor “con muchas inquietudes musicales. Eso tiene que ver con que me gusta mucho tipo de música, al grado de que la canción de rap que aparece en el disco, salió de mí, y yo lo rapeo”.
Y así lo demuestra con las numerosas colaboraciones que ha hecho con figuras como el reguetonero Residente, de Calle 13; Leonel García, de Sin Bandera; el también cantautor Jorge Drexler, y los otros raperos Zpu y Rayden.
Eso representa también ampliar el concepto de la canción de autor, para dejar detrás la imagen de una persona solo acompañada por una guitarra, y demostrar que, aunque se considera “muy muy trovador”, a nivel musical tiene “una pierna muy asentada en el pop a nivel musical y sonoro. Y aunque no me considero un artista de pop, sino de canción de autor, es innegable que estoy todo el rato indagando en corrientes musicales súper variadas”, explicó a Zócalo en entrevista.
Un arte maduro
Ahí es donde Marwán siente que ha podido encontrarse como creador. Uno que reúne las partes de sus influencias y con ello construye un estilo único, que ha ido conformando su figura a lo largo de seis discos anteriores y ha alcanzado un punto en El Viejo Boxeador– grabado bajo la producción de Collin Elliot, quien ha trabajado con leyendas del rock como Jarvis Cocker y Richard Hawley–, en el que se ha “encontrado como un artista verdaderamente maduro, sin tener la intención de querer parecerme a nada, pero con una madurez sonora, letrística y temática. Entonces creo que este es un disco muy redondo que responde por sí mismo”.
Y ahí es donde también hay cabida para el mundo de la denuncia social, el poder político del arte, que tanto peso tiene en las letras de Joan Manuel Serrat, por ejemplo. Y que en este caso aparece en su canción Seguiremos, sobre temas como la migración y la guerra en Medio Oriente.
Aún así el español se muestra optimista, pues apunta que “el arte siempre ha servido de conector, y una arma para unirnos a todos y un arma para la paz”, concluyó el cantante.
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