Piedras Negras
Publicado el sábado, 19 de junio del 2021 a las 04:07
Piedras Negras, Coah.- Una caseta que antes fungía para personas que esperaban su transporte de personal, se ha convertido hoy en el hogar de don Pablo, un adulto mayor discapacitado.
Se encuentra recostado de lado, sobre una colchoneta que se encuentra en el piso, frente a él, se encuentra una silla de ruedas maltrecha, con la que se desplaza.
El calor extremo de casi 40 grados centígrados que se siente en Piedras Negras, como preludio a una canícula seguramente calcinante, hace que el lugar parezca un horno por momentos.
El hombre de 62 años de edad de pronto abre los ojos, mientras su rostro refleja dolor, tanto físico como del alma.
Dice padecer diabetes, motivo por el cual le fue amputada su pierna izquierda hace algunos años y aunque dice que sí se medica para su padecimiento, pareciera que no es así, al visualizarse una notable necesidad que lo aqueja respecto a lo elemental.
Por mucho tiempo, recuerda que fue mecánico, incluso después de que le fuera amputada su pierna.
Arrastra las palabras y no se le entiende por momentos. Tiene la boca seca y está agotado quizás porque la silla de ruedas en la que se traslada ya no tiene llantas y es sólo el ring, por lo que se le dificulta desplazarse.
“ Ahorita no me puedo mover”, indica al intentar explicar el porqué se encuentra en la calle.
“ Cuando me pueda mover voy a buscar una casa”, añade.
Don Pablo, según indican personas que se encuentran vendiendo alrededor de la caseta, vivía en la colonia Los Espejos, sector ubicado justo enfrente de donde ahora duerme.
Son casi tres meses los que lleva en el lugar, en medio de una necesidad latente.
Dice que se separó de quien fuera su esposa y ella se quedó con muchas de lo que eran sus pertenencias, pero él ya no quería nada.
Tiene hijos, cuatro, pero como si no tuviera, porque ninguno de ellos ha intentado ayudarlo.
“ No se paran ni a verme. No quiero nada con ellos, ya no los molesto más”, dice.
No considera haber sido mal padre para poder merecer ese abandono.
Se encuentra hundido evidentemente en una depresión ante su situación, pero sólo atina a decir que se ha sentido un poco mal, que la pierna derecha le molesta mucho, tiene los tendones hechos bola.
Come de lo que le llevan los amigos o pide dinero en el crucero donde se ubican las vías del tren que separan a Villa de Fuente con las colonias Los Espejos y Altamira.
Al lugar donde ahora vive, dice que han acudido autoridades buscando llevarlo a otro lugar, pero don Pablo no quiere irse a ningún asilo para personas adultas mayores.
“ Sería como estar en la cárcel”, enfatiza.
La caseta está llena de polvo que es inevitable, hay moscas por doquier y mosquitos que pican la piel de don Pablo, la cual ya está acostumbrada a recibir los embates de la situación en la que vive.
Ya es mediodía y a pesar de la hora, no ha probado alimento. No ha querido pararse por el agotamiento para pedir apoyo.
Tras darle una torta, se incorpora sin pensarlo a pesar de la dificultad y come desesperadamente.
Algunas personas de la colonia Los Espejos aseguran que don Pablo recibe pensión, pero no saben si él es quien la cobra y si con ello podría rentar un pequeño cuarto.
Mientras tanto, don Pablo sigue en calle.
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia