Coahuila

Publicado el viernes, 27 de octubre del 2023 a las 19:49
Saltillo, Coah.- Cuando Ulises Martínez llegó el martes pasado al Hotel las Torres Gemelas de Acapulco, junto a su esposa e hija, creyó haber llegado al paraíso, pero en unas horas se convirtió en un infierno tras el azote del Huracán ‘Otis’; para sobrevivir tuvieron que soportar 3 horas encerrados en el baño mientras la fuerza de la naturaleza destruía todo a su paso.
“ Estaban rezando, yo les dije que es lo que sabemos hacer y lo único que podemos hacer, estaban acostadas en la tina, tapándose con maletas que son rígidas, le sacamos toda la ropa, por lo que estaba pasando en el baño que se estaba cayendo” narró el joven padre de familia.

El hotel no tenía un plan de contingencia para este tipo de fenómenos naturales y envió a los huéspedes a dormir a su cuarto, asegurando que no habría problemas, pero en cuestión de minutos la puerta ya no cerró, luego el ventanal se quebró y ellos quedaron a la deriva con la puerta del baño sujetada solamente por las fuerzas de Ulises por hora y media.
“ Lo que hice fue quitar el colchón de la base, lo atoré en lo que es el closet y la puerta del baño y allí es dónde pasamos la otra hora y media aproximadamente, con el puro colchón deteniendo el aire y vidrios que no entraran”

El saltillense llegó a pensar que no viviría para contar la experiencia, las ráfagas de viento que según registros alcanzaron hasta los 300 kilómetros por hora derrumbaron también paredes falsas y amenazaban con derrumbar el baño.
“ Varias veces me pasó por la cabeza que probablemente no la íbamos a contar incluso yo en ese momento que me tuve que salir del baño para poder cerrar la puerta y quitar el colchón dije, pues ni modo tengo que arriesgar mi vida para que se mantenga mi familia a salvo.”

LA HUÍDA DE UNA CIUDAD EN RUINAS
Tras el paso del huracán categoría 5, a las 3:30 de la mañana Ulises bajó junto a su esposa e hija, quien es menor de edad, a ver que el hotel estaba con encharcamientos, derrumbes y el personal estaba en el sótano viendo la televisión.
Ese sótano se convirtió en la habitación de 80 personas durante todo el miércoles, en el que comieron sándwiches, pues el restaurante del hotel quedó destruido.
Fue hasta el jueves por la mañana que la travesía para abandonar a la ciudad en ruinas comenzó. Varios huéspedes salieron en caravana, Ulises iba en su vehículo en ella, con el miedo de quedarse varado.
“ Yo lo que no quería era poncharme para que no me dejara la caravana, conforme fuimos saliendo, son unas lomas hacia la Ciudad de México, había ballenas movidas, por ahí nos íbamos en contra, había árboles tirados, vehículos de agencias todos dañados, los carros destrozados, postes caídos, los cables en el suelo”

El jueves por la noche llegó a San Miguel de Allende, con la frustración de ver cortadas sus vacaciones, pero el agradecimiento a Dios por salvarles la vida, el viento se llevó muchas cosas arrancó árboles, postes, ventanas y volteó automóviles, pero Ulises y su familia pudieron salir avantes, para regresar a su amado Saltillo.
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