Cada cierre es un nuevo inicio. Cada crisis es una nueva oportunidad.
El 2023 acaba de empezar y probablemente la gran mayoría de nosotros empezó este nuevo año con una lista de buenos propósitos, o quizás, retomó los objetivos no cumplidos en el 2022.
No sé para ustedes, queridos lectores, pero para Diké el año que acabamos de despedir fue muy intenso, lleno de trabajo, éxitos y objetivos cumplidos. Sin embargo, siempre hay que dejar algo por hacer. Los pendientes, cuando no son excesivos, son un trampolín para no perder continuidad.
¿Cuáles son los buenos propósitos para Diké en este año nuevo? Hay algunos que todavía no les puedo compartir, pero pronto se darán cuenta de qué se trata.
Pero hay otros que es importante ya difundir.
Escuchando a varios astrólogos, es posible prever que el 2023 será un año bendecido por una alineación estratégica de planetas y estrellas. Esta alineación marcará un año tendencialmente muy positivo para la humanidad entera. Y es esto, efectivamente, lo que la humanidad necesita después de años difíciles y complicados, entre una pandemia y otras enfermedades, guerras, crisis energética y otros sucesos catastróficos que han marcado los años anteriores.
¿Cómo será este nuevo año para la justicia y los derechos humanos? Diké está segura de que el 2023 será un año muy especial para avanzar hacia la justicia efectiva y la protección real y efectiva de los derechos humanos.
A veces la alineación astrológica no es suficiente. Es necesario compromiso, dedicación, visión y mucho, muchísimo, trabajo de varios actores. Sin duda alguna, uno de los actores clave de este proceso es la AIDH, institución que desde su fundación ha mostrado su compromiso y dedicado su trabajo a la protección, desde la trinchera académica, de los derechos humanos de todas las personas y en particular de los grupos más vulnerables.
El 2023 será un año de más trabajo y compromiso, en primer lugar, hacia la formación de las nuevas generaciones de profesionistas de los derechos humanos. Ya está abierta la convocatoria para la segunda generación de la licenciatura en Derecho con Perspectiva en Derechos Humanos, uno de nuestros programas estelares de nuestra institución cuyo objetivo es formar los agentes de cambio social que nuestra sociedad tanto necesita. En segundo lugar, será un año de más trabajo y compromiso hacia las víctimas, personas que han sufrido violaciones graves a sus más fundamentales derechos humanos. A ellas se dirigen nuestros proyectos de investigación, nuestra actividad docente y nuestras publicaciones, y todas nuestras actividades.
Last but not least, más trabajo y compromiso a la sociedad en general. Necesitamos una ciudadanía más sensible, empática, tolerante y sin miedo.
El miedo es un enemigo invisible, que invade las venas de nuestra sociedad, y se alimenta de la desconfianza y de la ignorancia. El miedo genera faltas de respeto, intolerancia, desprotección, violencia y agresividad que en el lenguaje de los derechos humanos se traduce en violaciones graves. Quizás muchas veces se nos olvida que la vida es una (a menos que seamos gatos) y, desafortunadamente, muy corta. Y no la podemos vivir con miedo. Trabajar en derechos humanos significa también esto: construir sociedades seguras para todas y todos, con instituciones confiables y responsables que protejan de manera efectiva los derechos humanos de todas las personas y en las que podamos vivir sin miedo.
Porque, como diría el director de cine y actor italiano Roberto Benigni: “La vita è bella”. Demasiado bella, digo yo, para vivirla con miedo.
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