Coahuila

Publicado el miércoles, 16 de julio del 2008 a las 20:50
México, D.F.- Es el único inmueble en el que ha sido campeón como director técnico; hoy su Atlético encara a La Máquina.
Ni los siete años dirigidos en el futbol español han podido borrar el recuerdo de aquella dulce noche en el estadio Azul.
Hoy, ocho años y medio después, el Vasco regresa a la única cancha en la que ha dado la vuelta olímpica como entrenador, en la que ha probado el inigualable sabor de la victoria desde la banca.
Eso explica la ilusión que el director técnico del Atlético de Madrid muestra en las últimas prácticas de cara al duelo de esta noche, en el que los Colchoneros visitarán al Cruz Azul.
Más allá de que la prioridad es regresar a España con el mejor nivel futbolístico posible para enfrentar la serie de la ronda que antecede a la fase grupal en la Champions League, el de hoy es un duelo especial para Aguirre, quien estará al frente del club más importante al que ha dirigido en un inmueble que le representa mucho.
“Siempre será agradable volver a un lugar en el que conseguiste cosas importantes”, reconoce el director técnico del Aleti, antes de esbozar una enorme sonrisa. “Estoy muy contento en mi país, como pez en el agua.”
Tal como le pasó la velada del 19 de diciembre de 1999, esa en la que se consolidó como estratega al obtener el primer título de liga en la historia del Pachuca.
Y no podía ser de otra forma que con una anotación que reflejara perfectamente lo que le transmite a sus pupilos.
Porque aquel tanto de Alejandro Glaría fue una oda a la entrega, al ímpetu, al nunca darse por vencido a pesar de las adversidades.
A final de cuentas, buena parte de la carrera de Aguirre en el banquillo se ha caracterizado por ir a contracorriente, por resolver problemas que lucen demasiado complicados.
Como el de la Selección Mexicana en el Hexagonal Final rumbo a Japón-Corea del Sur 2002, en el que Javier obtuvo una dramática clasificación cuando se pensaba que la hecatombe de Enrique Meza tenía consecuencias irremediables.
O el del Osasuna, un equipo acostumbrado a pelear por no descender que se transformó tras la llegada del Vasco.
“No sé cuánto tiempo más vaya a dirigir, pero ojalá que se pueda volver a dar la oportunidad de ganar algo”, expresa.
Porque las finales de la Copa América 2001 y la del Rey 2005 no le permitieron volver a levantar el trofeo de campeón.
Es por eso que el Azul siempre tendrá un lugar especial en su corazón, más allá de lo que suceda esta noche.
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