Hace cerca de 100 años, en Rusia, ya regia un gobierno con cierta convicción socialista, que había derrocado al zar y lo tenía preso. Un grupo opositor, los bolcheviques, (algo que significa mayoría, ) mantenían una lucha violenta y cínica, después de enfrentamientos lograron derrocar a Kerenski, el hombre al mando, y tomaron el poder. Violentamente muchos se aposentaron en palacios de aristócratas, muchos ricos fueron masacrados, la gente festejó.
Pero gradualmente, el grupo en el poder fue tomando el poder, y olvidando a quienes los habían apoyado, y fue creciendo una sola idea: todo lo que decida el mandatario, es por el bien del estado, no importan vidas, ni filias, ni orgullos.
Con eso en mente, millones murieron de hambre, aldeas fueron arrasadas, se impuso un estado, cuyos únicos medios giraban alrededor del miedo de la población.
Ese régimen nunca pudo producir para alimentar al pueblo, si ganaron en la guerra, fue con dinero, armas, equipo y alimentos de occidente, los dueños del dinero, les concedieron países a los que también hicieron socialistas, y en ellos también se cometieron muchas barbaridades, y nunca fueron capaces de producir mercancías de calidad.
Ese bloque de naciones socialistas, terminó por problemas económicos, pues gastaban más en sus ejércitos que en vivir la enorme mayoría, abrazaron conductas capitalistas para salir del fango y volver a ser autosuficientes y dignos.
En parte de ellos, el ciudadano común festejó y sufrió las consecuencias de sus decisiones.
Ese es el paraíso prometido de Lopez Obrador.
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