Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cae en Chihuahua ‘El Señor de la A’, jefe de plaza de La Línea buscado por Estados Unidos Turista alemana muere al rescatar a sus hijos del fuerte oleaje en Veracruz En febrero de 2027 llega el Metro al Aeropuerto de Monterrey: Samuel García Lamenta Gabriel Elizondo fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Checo Pérez pone fecha a su adiós: disfrutará sus últimos años en la Fórmula 1

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Yo, Claudia

Por Guadalupe Loaeza

Hace 3 años

¿Estará realmente seguro el presidente López Obrador de que su “corcholata” consentida puede ganar las elecciones presidenciales del 2024?

¿Quién le garantiza a AMLO que Claudia Sheinbaum es realmente la predilecta para ocupar la Presidencia entre el pueblo que no olvida la responsabilidad que tuvo con la Línea 12 del Metro, provocando 26 muertos? ¿Y se le habrá olvidado al Ejecutivo cuando Morena perdió estrepitosamente varias alcaldías de la Ciudad de México en las elecciones del 2021, después de 20 años de haber sido gobernada por la izquierda? ¿Ya le habrá perdonado López Obrador a Claudia Sheinbaum haber contratado a Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor y consultor de políticos como Gustavo Petro, presidente de Colombia, y que cobrará a la CDMX 643 mil pesos?

No hace mucho, en una de sus mañaneras en la que le preguntaron sobre las campañas anticipadas para la Presidencia de las “corcholatas”, AMLO fue muy claro al decir: “¿Cómo no va a haber piso parejo, si va a ser el pueblo el que va a decidir? Y si la gente ve que el Presidente se está inclinando a favor de alguien o los dirigentes del partido se están inclinando a favor de alguien, eso lo rechaza la gente, eso tiene un efecto de búmeran”.

La que sí está súper, pero súper convencida de su candidatura a la Presidencia, es Claudia Sheinbaum. “Yo, Claudia”, se repite todas las noches, las tardes y las mañanas con una ligera sonrisa de autosatisfacción. “Yo, Claudia”, se dice despacito frente al espejo mientras se hace su cola de caballo con su pelo delgadito, delgadito y lacio, lacio y un poco escaso. “Yo, Claudia”, piensa en tanto se dirige hacia su oficina y mira a lo lejos los volcanes y la gigantesca bandera mexicana que se encuentra a la altura de San Jerónimo. Ella jura y perjura que es la mejor opción para ocupar el cargo más importante del país; ella jura y perjura que ya llegó la hora de que una mujer ocupe la Presidencia, y jura y perjura que esa mujer debe ser ella.

Su personalidad: de buenas a primeras, Claudia Sheinbaum no cae bien; cuando quiere ser simpática, no le sale. No es graciosa. Su sentido del humor es seco. Su sonrisa es fingida. Y no puede ocultar su actitud de soberbia. No sé por qué la jefa de Gobierno me recuerda a una de las dos hermanastras de la Cenicienta. No me gusta que jamás se pronuncie en casos evidentes de antisemitismo, cuando ha habido muchas oportunidades para que lo haga. Queda claro que no le importa. Ha de pensar que no le conviene políticamente hablando. Resulta más que irritante que sea tan sumisa con su jefe, su patrón, su dios y su amo, AMLO, y que incluso emplee el mismo vocabulario, por ejemplo, cuando se refirió a la Formula 1 como espectáculo para “fifís”. Claro que no le quedó más remedio que echarse para atrás, sin gracia: “Estamos muy felices de que la Fórmula 1 esté en la Ciudad de México”, dijo sonriendo. Vaya hipocresía.

Su política: una copia al carbón de la de Andrés Manuel López Obrador. Está a favor del Ejército en las calles hasta 2028: “Inteligencia e investigación, no podríamos desarrollarlas si no hubiera apoyo en particular de las Fuerzas Armadas”. Como AMLO, no es muy apoyadora del movimiento feminista. En la CDMX les pidió a algunos de sus funcionarios donar parte de su aguinaldo y comprar boletos de la rifa del avión.

Vida académica: Física, Ingeniería de la Energía y Ambiental. UNAM. ¿Cómo es posible que a pesar de este currículum apoye los destrozos ambientales del Tren Maya y Dos Bocas? ¡Qué extraña científica tan poco científica! Creo que lo que practica Sheinbaum es la patafísica y no la física. Quienes practicaban la patafísica eran los hermanos Marx y Dalí, es la ciencia del absurdo.

El título de este texto, “Yo, Claudia”, nos recuerda a la novela de Robert Graves y a la espléndida serie de televisión: I, Claudius, protagonizada por el actor shakesperiano Derek Jacobi. En el caso de Sheinbaum, ya se siente emperadora en el trono. Por último, citemos al periodista Leo Zuckermann al comentar el libro El rey del cash y referirse a Claudia Sheinbaum: “… como una especie de heroína que estuvo dispuesta a sacrificar a su marido, Carlos Ímaz, para quedar bien con López Obrador. No tuvo empacho en alertar al tabasqueño que su esposo también había recibido cash de Ahumada. Desde entonces, según Chávez, la hoy Jefa de Gobierno se convirtió en una de las consentidas del hoy Presidente”.

Vaya obsesión por el poder…

 

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 9 horas

Circo en Reforma

Hace 9 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 9 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta