Pues resulta que tal y como estaba programada, se llevó a cabo la reunión entre la vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris y nuestro único e inigualable AMLO.
Más allá de los temas abordados –nada ríspido o que pudiera resultar incómodo– la reunión estuvo salpicada de detalles, de esos que al final del día dibujan las formas y un poquito el fondo del momento político y de administración del poder que vivimos los mexicanos.
Primero, para la diversión de los corruptos, conservadores y fifís, nuestro peculiar Presidente llamó “Presidente” a la vicepresidente y le cambió el nombre, le dijo “Kabala”, en lugar de Kamala. Nada que trascienda algunas burlas o memes. Tal vez nuestro Mandatario se puso nervioso o en un lapsus pensó que estaba ante la Presidenta del mítico Wakanda.
Pero el asunto no quedó ahí. En una foto oficial, con ambos de pie, se puede apreciar que los zapatos de nuestro querido AMLO estaban castigados por el uso, sucios, como si hubiera caminado por terracería, y cómo una manga de su camisa sobresalía notablemente del saco, mientras la otra permanecía oculta.
Detalles mínimos, tonterías. Nuestro peculiar AMLO decidió, y espero que conscientemente, transmitir una imagen de descuido y desenfado y que cada quién interprete el hecho como guste.
Total, lo que realmente importa es el fondo y no las formas y gústele a quien le guste, AMLO es el presidente de todos los mexicanos y en reuniones de Estado, como la que sostuvo con Kamala Harris, nos representa a todos, así, con todo y zapatos sucios.
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