Coahuila
Por
Nelly Moreno
Publicado el sábado, 30 de septiembre del 2017 a las 03:22
Frontera, Coah.- Cuida a su hija postrada en una cama, mientras revisa las goteras de su casa y la limpieza del escombro en el piso, porque las paredes y el techo se resquebrajaron por las lluvias.
Doña Paloma Arellano sigue creyendo que las lluvias son bendiciones, pero pide que no sean tantas, porque en tres cuartos se caen pedazos de adobe, van en aumento los daños que le impiden cubrir por la precaria situación económica que enfrenta.
Norma Orona Arellano, su hija, padece de fiebre reumatoide juvenil que le impide moverse por sí sola, y con estas lluvias debieron sacarla de su recámara para llevarla a la cocina, donde no hay goteras.
“Cuando una nace pobre muere pobre, y no queda más que apoyarnos con familiares para que mi nieta y su esposo se vayan a vivir con ellos, mientras aquí me quedo con mi hija” dijo Paloma.
Manifestó que la solución es derrumbar dos recámaras y la sala, mientras insiste con el programa Vivienda Digna para que le construyan un cuarto, aparte de apoyarse con un nieto porque con su pensión no alcanza siquiera para los medicamentos de su hija.
Su vivienda ubicada en la esquina de Libertad con Zacatecas en la Zona Centro, es su único patrimonio, y su mayor deseo es brindarle un hogar digno a su hija, centrar la atención en curarla y no en el techo que se cae a pedazos.
“Ya no quiero que llueva, porque mi casa se me está cayendo cada vez más, y no hay dinero para reconstruirla, y le insistimos al gobierno para la construcción del cuarto, porque no tenemos de otra” insistió doña Paloma.
MÁS DE 30 AÑOS ENFERMA
Desde los 15 años le detectaron fiebre reumatoide juvenil, y a sus 49 años ve complicada su salud postrada en una cama, aumentando la frustración de no poder ayudar a su familia.
Norma Oralia Orona Arellano enfrenta cada día la imposibilidad de levantarse de su cama, porque además padece diabetes e hipertensión, y el Seguro Popular no le permite atacar sus enfermedades.
Con la voz entrecortada dijo que los momentos de desesperación son los más difíciles, porque nunca pudo trabajar y como madre soltera no tuvo la oportunidad de asegurar económicamente ni a ella ni a su hija.
“Mi yerno me ayuda, pero a veces es imposible porque es albañil y con esta lluvia no hay trabajo, y no es regular que me tome los medicamentos que necesito porque debemos cubrir otras necesidades” dijo Norma Oralia.
Reconoció que su complicada salud la obliga a acudir al hospital frecuentemente, quitándole tiempo a su mamá y su hija Michelle y aumentando los gastos para trasladarse al Hospital Amparo Pape.
“Me desespera estar así y no poder ayudar a mi familia, porque o me cuidan o trabajan, y ya son casi dos años que estoy en cama, y me enoja ver cómo batallamos porque ni para las medicinas tenemos” resaltó.
Dio a conocer las pastillas que necesita, como la Prednisona de 5 mg, Aralen (cloroquina), Calcio de coral, además de Paracetamol y Diclofenaco, que le ayudan a minimizar el dolor.
Agregó que lo principal es tener a su familia con ella, soportando cómo aumenta el dolor corporal con la humedad, aminorándolo con el amor de su madre e hija, y confiando que esta difícil situación la superarán manteniéndose siempre unidas.
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