Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 25 de abril del 2026 a las 01:46
Washington.- El tablero de la pena de muerte en Estados Unidos ha cambiado sus piezas. En un movimiento que rompe con la tendencia de las últimas décadas, el Gobierno de Trump ha formalizado el regreso de métodos de ejecución que el mundo moderno creía superados: el pelotón de fusilamiento y la inhalación de gases, como el nitrógeno.
La orden del Departamento de Justicia no es solo un mensaje de mano dura; es una maniobra para que el Estado recupere el control sobre la vida y la muerte. Al diversificar las formas de ejecución, la administración neutraliza los obstáculos que han paralizado el sistema durante años, como la escasez de sedantes o las batallas legales por el sufrimiento que causa la inyección letal.
La lógica detrás de esta política es que la justicia no puede quedar en pausa por falta de suministros químicos. Con la nueva normativa, el Gobierno federal podrá ejecutar utilizando:
Fusilamiento: Un método que estados como Utah ya defienden por su rapidez y efectividad técnica.
Cámaras de gas: Incluyendo el uso de nitrógeno, una técnica polémica que busca evitar las complicaciones de las venas colapsadas o fármacos defectuosos.
Cualquier método estatal: Si en el estado de la condena es legal la silla eléctrica, la federación podrá solicitarla.
El discurso oficial, encabezado por el secretario de Justicia interino Todd Blanche, sostiene que la administración anterior fue “indulgente” al perdonar la vida a criminales peligrosos. Para el equipo de Trump, la compasión hacia el condenado es una afrenta directa a quienes sufrieron sus crímenes. Con 44 nuevos casos en la mira para solicitar la pena capital, el corredor de la muerte federal se alista para una actividad que promete ser constante.
Este giro hacia el paredón y el gas sitúa a Estados Unidos en un escenario de tensión ética internacional. Mientras gran parte del mundo avanza hacia la abolición de la pena capital, Washington decide que, para casos de terrorismo o asesinatos racistas, el método más antiguo podría ser, de nuevo, la solución oficial. No se trata de una vuelta al pasado por nostalgia, sino de una decisión política para que el castigo máximo sea, por fin, inevitable.
Notas Relacionadas
Hace 1 hora
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 3 horas
Hace 3 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 6 horas
Hace 7 horas
Hace 8 horas
Hace 8 horas
Hace 17 horas
Hace 19 horas
Hace 23 horas