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Por
Pedro Martínez
Publicado el viernes, 4 de marzo del 2011 a las 16:05
Saltillo, Coah.- Explotación sexual, violación y tocamientos engloban las 174 denuncias por abusos cometidos en contra de niños en Coahuila en el 2010, en perjuicio de menores de entre 2 y 15 años.
María Teresa Araiza Llaguno, procuradora de la Familia en el estado precisó que de esas 174 denuncias, 157 están tipificadas como delito de abuso sexual, cometidos 69 en contra de niños y 88 en contra de niñas. En la mayoría de este tipo de abuso se llega a cometer la violación y en unas cuantas sólo son tocamientos.
“Los niños son vulnerados en todo el estado, incluso no sólo son violaciones, pues hay denuncias en donde el contacto físico no se da, es decir, los menores son hostigados en referencia a su sexualidad y, por si fuera poco, obligados a ver escenas con contenidos sexuales altos”, mencionó la procuradora Araiza Llaguno.
“El 95% de los niños dice la verdad, por eso cuando existe un comportamiento distinto en ellos hay que arroparlos y llenarlos de confianza; hay que ponerse en los zapatos del menor y más aún, de su esencia”, argumentó.
EXPLOTADOS
Una de las denuncias, las cuales son pocas, y que han dejado secuelas importantes en los menores afectados, son las que se refieren a la explotación sexual, la cual se ha centrado en menores de 7 a 15 años.
“Las cifras son pocas; hablando del sexo femenino, en el 2010 se dieron sólo tres, pero en el masculino se llevaron a cabo 14”, enfatizó.
Aunque este tipo de casos se da en un menor número, Araiza Llaguno hizo referencia a uno en específico, y comenta un poco sobre el lamentable caso.
“Tuvimos uno, en donde el papá invitaba por las noches a sus amigos para que abusaran de su hija, no sin antes cobrar una cuota para llevar a cabo el acto sexual (…) pero fue gracias a los vecinos, que al escuchar una serie de gritos en el interior de la casa, denunciaron los hechos”, enfatizó la procuradora.
CONFIANZA
La procuradora de la Familia invita a los padres de familia a crear un núcleo familiar lleno de confianza, en donde la palabra del menor sea escuchada y, lo más importante, en donde se sienta protegido de cualquier ataque externo.
“Los adultos juzgamos lo que nos dice el menor a partir de nuestras percepciones, en el sentido que dicen que están inventando, entonces hay que quitarnos esa máscara y creer lo que dicen, para llegar realmente al fondo”, y concluyó Araiza Llaguno, “hay que darles esa confianza y darles protección en todo momento”.
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