Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Detienen a dos presuntos involucrados en robo de medio millón en Torreón No le tienen confianza Bravas rugen primero en el Revolución; vencen a Algodoneras 5-1 Tigres derrota a León como visitante en un intenso duelo felino Partidazo en el ‘Gigante de Acero’: Monterrey y Tijuana empatan en duelo frenético

Zócalo

|

Clasificados

|

Información

< Clasificados

Clasificados

Pierde Coahuila a un hombre ejemplar con el deceso de Horacio Del Bosque

  Por Redacción

Publicado el jueves, 8 de julio del 2010 a las 14:00


Dolor, pesar y tristeza deja el trágico fallecimiento de Horacio del Bosque Dávila, secretario de Obras Públicas y Transporte

Lourdes De Koster | Ernesto Acosta Sosa | Saltillo, Coah.- Dolor, pesar y tristeza deja el trágico fallecimiento de Horacio del Bosque Dávila, secretario de Obras Públicas y Transporte, a quien amigos y colaboradores recuerdan como un hombre disciplinado, responsable, sensible y de trato amable que vivió entregado al trabajo y al servicio de los coahuilenses.

“Quien no viene a esta vida a disfrutar el trabajo, vive en el purgatorio”, es una de las frases que acostumbraba lanzar Del Bosque Dávila mientras realizaba sus actividades como funcionario y que definen su personalidad.

Eduardo José Hochmann, secretario particular del político y amigos desde 1966, señaló que Del Bosque Dávila dejó una escuela de trabajo, de honestidad, de entrega a su familia, al Estado, “un hombre que si lo podemos resumir en una sola palabra, diría que ejemplar”.

Al recibir la noticia de la muerte de su amigo y jefe, Hochmann se encontraba en su oficina en el Centro de Gobierno y de inmediato el ambiente laboral se tornó en tristeza y consternación. “Fue una sorpresa terrible”, dijo.

Definió a Del Bosque Dávila como un hombre muy disciplinado y con unos valores familiares únicos, inquebrantables, de una sola línea, que además actuaba con disciplina y responsabilidad hacia el trabajo.

“Coahuila pierde un hombre ejemplar y a un funcionario totalmente entregado a su trabajo, sin límites de tiempo, con jornadas de 15, 18 horas, domingos, sábados, días festivos, no había limite. Era un coahuilense ejemplar”.

Ambos fueron colaboradores desde finales de 1998, aunque la amistad venía desde 1966, cuando se conocieron en la primaria en el Colegio Ignacio Zaragoza gracias a que los presentó Inocencio Aguirre, que luego fue compadre del funcionario, amistad que continuó como estudiantes en el Tecnológico de Monterrey.

Compartieron el servicio público durante el gobierno de Enrique Martínez y Martínez, cuando Del Bosque Dávila tomó la protesta como secretario de Desarrollo Social, luego en el cargo de secretario de Gobierno y lo acompañó como secretario particular en la diputación local.

“Era una persona con una visión de Estado de mucha profundidad, con una sensibilidad política de mucha profundidad. Era muy sensible, me tocó ver cómo enfrentaba los problemas de contingencias y sociales con frialdad aparente, pero con mucha sensibilidad y una integridad impresionante”.

Además le gustaba decir frases de reflexión y motivación, por ejemplo afirmaba que “quien no viene a esta vida a disfrutar el trabajo vive en el purgatorio”.

LOS MEDIOS, LA MÚSICA Y EL TRABAJO

Por su actividad dentro de la política y del servicio público, tuvo un contacto permanente con los medios de comunicación; en ocasiones fue cuestionado y en otras reconocido por su desempeño.

Pese a ello, siempre mantuvo una actitud de respeto y de atención con los reporteros, aunque a las críticas infundadas no les ponía realmente atención. “Él decía que no había críticas que no fueran fundadas que no aguantaran 12 ó 15 horas de trabajo: él con trabajo lo solucionaba todo”.

Afirmó que nunca se expresó mal de los medios; por el contrario, reflexionaba y decía que dentro del servicio público se estaba expuesto a las críticas, “si no, no tiene chiste, no tiene sabor”.

Dentro del ambiente de trabajo y en el plano familiar y de amistad, siempre lo distinguió un carácter amable y respetuoso.

“Era un amante de la música. Le gustaba mucho la música bohemia, de tríos, de hecho le había pedido que me prestara su Ipod para actualizárselo, porque seguramente lo tenía muy repasado y me dijo que sí, que este fin de semana me lo iba a dar”.

“Siempre decía que su vejez la quería tener siempre rodeada de la música que le gustaba y haciendo lo que le gustaba… él cantaba, ‘El Diablo y Yo’ era su favorita, tocaba algo de percusiones y luego hacía un popurrí de Agustín Lara que le salía muy bien que se llamaba ‘El Amor de mis Amores’, la cantaba muchas veces”.

También le gustaban los deportes, era muy buen corredor y disfrutaba ver juegos de futbol de la Selección Mexicana, de la Copa Mundial, y en el plano local era seguidor del Santos, aunque antes fue “rayado”.

En el plano personal, uno de los proyectos que compartió era el deseo de tomarse unas vacaciones este verano, aunque seguramente serían canceladas por las lluvias.

La última vez que platicaron fue el martes cerca de las 22:00 horas y durante la conversación nunca le comentó del vuelo que realizaría por la mañana. Sólo abordaron temas de trabajo relacionados con el Fonden y Conagua.

“El estaba preocupado por todo. Mencionó cuatro o cinco preocupaciones, el puente que se cayó en Los Pinos, la vialidad en el Enrique Reyna, cómo estaba El Indio y cómo iba el censo de daños en Arteaga, claro, las preocupaciones eran muchas pero en ese momento esas me mencionó”.

“El compromiso de él con el gobernador Moreira era de vida. Finalmente tengo que decir que así fue, el compromiso de él con la camiseta, el orgullo de pertenecer al equipo cercano del gobernador y de trabajar con un gobierno comprometido con las clases más necesitadas, siempre fue su bandera. Eso lo digo de todo corazón, lo sé, lo viví, lo sentí”.

A Horacio del Bosque Dávila le sobreviven su esposa Georgina Elena y sus hijos Horacio, Miguel y Rocío, así como sus hermanos Alejandro, sacerdote en la Diócesis en San Antonio, Texas; Raúl, Luz Elena y Miriam.

BUEN JEFE, MEJOR AMIGO

“Perdimos a un buen jefe y a un amigo, nos sorprendió la noticia, todos están muy tristes y estamos trabajando en las instrucciones que él nos dio”, expresó Vicente Ysais Antuna, subsecretario de Obras Públicas.

“Estamos tristes, estamos dolidos… era un buen hombre”, dijo, al comentar que desarrollarán las tareas que les encomendó para enfrentar los daños que la lluvia generó en caminos y carreteras estatales.

Añadió que Horacio del Bosque Dávila se caracterizó por ser un hombre muy disciplinado y organizado, con una visión muy clara de la función pública que a últimas fechas, además de estar preocupado por los daños en la infraestructura vial, tenía especial interés en el proyecto de El Indio-La Lechera.

Por su parte Ernesto Garza Flores, secretario técnico, señaló que el secretario de Obras Públicas y Transporte fue ejemplo de trabajo, entrega y dedicación que se entregó en cuerpo y alma a la ejecución de los proyectos.

“El trato con el personal fue de amigos, no fue jefe que gritara, que regañara, todo lo hacíamos en equipo. Era una persona que estaba al pie del cañón, que le gustaba saber hasta el mínimo detalle: tengo más de 35 años en el sector público y es uno de los jefes que más lo he visto apegado atendiendo funciones que bien podía haber delegado, pero quería estar enterado de todo”.

Su dedicación al trabajo se plasmaba en una frase que acostumbrada compartir: “Decía; no quiero gente que el domingo esté pensando ‘ah, mañana es lunes, tengo que regresar’, quiero gente que esté pensando regresar al trabajo con gusto, con ganas”.

Luis Gerardo García Martínez, diputado local, manifestó que Del Bosque Dávila se distinguió por trabajar por los coahuilenses y su deceso es lamentable.

“Era una persona que conocía muy bien, había muchas cosas en común, platicábamos sobre cambios y mejoras que en su momento se hicieron para mejorar la vida de la gente de Coahuila y mis condolencias para la familia de Horacio del Bosque, de Pepe Maldonado y de todos los que venían en el avión”.

Fernando de las Fuentes Hernández, presidente de la Junta de Gobierno, expresó su consternación y tristeza por la muerte del funcionario, del alcalde José Maldonado y colaboradores.

“Hay que reconocer que, en el cumplimiento de su labor, todos entregaron su vida por los coahuilenses. Ése es el mejor recuerdo que podemos tener de ellos, gente que está dedicada al servicio público a tal extremo, que pueden suceder este tipo de circunstancias.

“Horacio del Bosque deja un legado de amistades muy grande, fue un hombre recto, alegre, que era un profesional de la política, un caballero, siempre amable, con una labor política excelente, apegado al trabajo y aquí –en el Congreso local–, demostró esas dotes de la concertación, de la amabilidad. Sufre Coahuila y los que somos sus amigos una gran pérdida y nos sumamos a la pena de su familia”.

NOTICIAS RELACIONADAS

Mueren Horacio del Bosque y el alcalde de piedras José Manuel Maldonado
Horacio del Bosque Dávila: Una vida al servicio de la comunidad
Crónica del desplome
El último vuelo; crónica de una tragedia
Pierde Coahuila a un hombre ejemplar con el deceso de Horacio Del Bosque
Recuerdan al ‘Capi’ como excelente piloto
Devasta a Rubén la tragedia
Rescatan tres cuerpos; entre ellos el de José Manuel Maldonado y Ricardo Garza
Tragedia: Funcionarios fallecidos en accidentes aéreos
Mueren José Manuel Maldonado y Horacio del Bosque en accidente aéreo
Confirman muerte de ocho personas en accidente aéreo en Coahuila
Humberto Moreira llega a lugar de accidente en Coahuila
Calderón da pésame por muerte de edil en Coahuila
Realizará Congreso sesión solemne en honor a funcionarios

Notas Relacionadas

Brío Natural ofrece clase pública

Hace 1 semana

Más sobre esta sección Más en Clasificados