“Él murió cuando el túnel comunicó un cañón de agua y se inundó. Sólo sobrevivió uno de sus compañeros muy lesionado, así me lo hubieran dejado a mí pero no sobrevivió. Mis hijos me dicen ya hace un año que se nos fue Jesús pero parece que fue ayer.
“Anda un sobrino en las cuevas llegando a Rosita, le decimos que se salga de ahí, que ya no vaya y nos contesta que si no trabaja ahí no la hace porque en las empresas les piden hasta el papel de la primera comunión hasta donde te parieron y aquí nomás dicen: -‘¿Quieres chamba? -¿Sí? -¡Pues ten el casco y bájate!’”.
“Nunca sabemos quién es el dueño, como con mi hijo, andaba el dizque hijo del dueño, un chavalo, pero el papá ni se paraba, “el profe” Eduardo García Estrada...
La mina ya no funciona porque se la llevó el agua por la inundación y gracias a Dios; mucha gente se vino a trabajar para acá, sabemos que aquí tiene pozos pero nunca se sabe”.
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