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Coahuila

1994 (un parpadeo) 2024

Por Luis Carlos Plata

Hace 2 años

El 2024, como 1994 en su día lo fue, pinta para ser un año trepidante. Dramático. Cíclico.

Hace tres décadas amanecimos con un alzamiento armado el primer día del calendario, así haya sido simbólico visto a la distancia; parafernalia, más que insurrección bajo las siglas EZLN. Transitamos luego por el magnicidio de Colosio que marcó a una generación. Y finalizamos el año con una devaluación económica.

¿Puede ser 2024 el primer año del resto de nuestras vidas?

Si antes era difícil proyectar el futuro, en la era tecnológica lo es doblemente. El comportamiento social, predecible, ha sido alterado irremediablemente por la aparición de nuevas formas de comunicarse con el mundo. Particularmente, TikTok representa un punto de inflexión en la época de la globalización: el video por encima de las imágenes, que previamente habían anulado al texto.

La tasa de interacción en la plataforma es cada vez más alta. Las horas de consumo no pasan inadvertidas. Engagement, por definición. Conexión afectiva y conductual. Su consecuencia lógica: cerebros hipersensibles a los estímulos sensoriales como nunca antes; si en cinco segundos no captura la atención el contenido, es desechado. Lo dinámico versus lo estático. Y una vez se prueba el primero, la dopamina, difícilmente se vuelve al segundo, considerado antiguo, casi una regresión histórica. Sin importar que la dispersión mental y nula capacidad de concentración sean la epidemia de nuestros días.

Hoy, parafraseando a Kundera, la vida está en otra parte. Dentro de la aplicación, concretamente.

De acuerdo con Ortega y Gasset, las generaciones pueden ser separadas en ciclos de 15 años. Esa brecha las divide. En la antroposofía, por su parte, se habla del ciclo de los siete años. Su teoría es que cada fase de nuestra vida se puede dividir en periodos así.

Sin embargo a partir de la pandemia los ciclos anuales transcurren en un parpadeo. La crispación es la moneda de cambio en la calle. La involución de la cultura se percibe ya con una trayectoria consolidada, no sólo un episodio aislado. Ya no se trata de horas bajas para la humanidad, sino de un ambiente sostenido. Tecnificados, pero no educados.

La sociedad líquida que identificó Bauman transita hacia un estado gaseoso. Si el líquido se escurre entre las manos, el gas ni siquiera es susceptible de asirse.

No obstante sus complejidades, el 2024, como 1994, reúne las condiciones para ser especial.

La andanada contra todos los órganos autónomos, sostenida en un discurso demagógico abusivo, es una amenaza contra nuestra incipiente democracia. El tiro está cantado, y muy clarito: bajo el concepto de Plan C, el régimen agrupado en Morena quiere mayoría aplastante en ambas cámaras para darse una legislación abusiva y a modo que les permita avanzar sin contrapesos. Aislarse de la realidad nacional. Cooptarla. Secuestrarla.

No sobrerrepresentación, sino sevicia. Por ello los próximos meses nos tratarán de influenciar y engañar. Por lo menos confundir. Mermar el entusiasmo. Permear el desánimo colectivo. Que no haya cambio sino continuidad. Que no hay opción y es inevitable la derrota pues ya es oficial el resultado.

Hasta qué punto intervendrá, es la pregunta, un régimen populista-militarista con todo el presupuesto y los recursos a su alcance. Ahí es donde 1994 se hace presente y cobra relevancia.

Todos los presidentes han pretendido trascender y legar el poder a un subordinado para seguir mandando tras bambalinas. Ninguno lo ha conseguido.

Este tampoco lo logrará.

Cortita y al pie  

El último día del año también es un momento de autocrítica. Los medios de comunicación (me incluyo en ellos) no estamos analizando la realidad. No estamos curando los contenidos. La inmediatez nos destroza por partida triple: nos acelera, nos distrae, nos aleja del foco. Nos reduce a simples espectadores ansiosos por capturar el momento y capitalizarlo al compartirlo. El fenómeno por consecuencia trivializa la información y le quita mérito a los especialistas. Les despoja de su valor en la comunidad.

Amén del asedio que por estrategia emprendió en su contra el Gobierno Federal desde 2018, los medios de comunicación convencionales estamos dejando de verificar y criticar lo cotidiano. Aunque los nuevos, nativos digitales, también están mutando hacia la irrelevancia y el menor esfuerzo. A la viralidad como meta diaria, al costo que sea. Al mínimo de inversión.

La última y nos vamos     

Que 2024, el ciclo solar que se renueva hoy a la medianoche, sea una oportunidad para recalibrar nuestros parámetros de conciencia y tengamos claridad para sopesar los desafíos por venir.

La vamos a necesitar.

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