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Coahuila

2 de octubre, no se olvida

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 4 años

El “68” no solo se refiere a un año calendario, es un período marcado por insurgencias estudiantiles de las universidades mas prestigiosas del mundo: Tokio, Río de Janeiro, Montevideo, Berkeley, Belgrado y Madrid.
Diversos autores, coinciden en que la influencia externa llegó a México por distintas razones, unos señalan que con una voluntad transformadora y otros, que para poner en duda formas de gobierno, que se nutrieron con la atmósfera que generaba la celebración de los XIX Juegos Olímpicos en el país.

Aparentemente, el movimiento tuvo su origen el 22 de julio, derivado de los conflictos entre estudiantes de las de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en la plaza de la Ciudadela. La revuelta orquestada por pandillas y sosegada en forma agresiva por la autoridad, en la que se agredió a los estudiantes, además de invadir las instalaciones universitarias.

Como protesta por el exceso en la intervención policiaca, los estudiantes del IPN se manifestaron el 26 julio. Al mismo tiempo, estudiantes de la UNAM, realizaban una marcha de apoyo a la revolución cubana. De nueva cuenta, la policía reprimió la manifestación de manera violenta, dejando según las cifras manejadas en ese entonces, a más de quinientos heridos y decenas de presos políticos.

Este tipo de acciones, agudizó el movimiento y motivó la organización de los estudiantes, conformando el 02 de agosto, el Consejo Nacional de Huelga, que contaba con representantes de 77 escuelas, incluyendo universidades de otros estados, que sostenían entre sus postulados, seis puntos petitorios, que incluía además de demandas educativas, exigencias sociales y políticas como; la libertad de los presos políticos, libertad de expresión y el diálogo público.

Entre de las manifestaciones mas significativas están las del 27 de agosto, o la de la “V” de la victoria, símbolo que se representaba con los dedos de la mano; la de 13 de agosto, en la que se disputa la ocupación del Zócalo, que era entonces un espacio exclusivo para las elegías oficiales, y la del silencio, del 13 de septiembre, a la que se unieron además de maestros y estudiantes, trabajadores, agricultores, amas de casa y público en general.

Con la premura por el inicio a los juegos Olímpicos, el 23 y 24 de septiembre se ordena ocupar el campus de la UNAM y campus del IPN. Por lo que es el 2 de octubre, que el Consejo Nacional de Huelga, con la finalidad de informar sobre la situación, convoca a un mitin en la plaza de las Tres culturas. En la que dice se reunieron, más de 10 mil estudiantes, maestros padres de familia y otras personas que apoyaban el movimiento.

Los hechos que se suscitaron más adelante, como: los helicópteros que sobrevolaban la plaza, el disparo de las bengalas verdes, el despliegue de seguridad que rodearon el lugar. Así como la aparición del Batallón Olimpia, que llevaba -aparentemente- la orden de arrestar a los líderes del CNH. Seguido de los primeros disparos, la agitación de la multitud y el disturbio, dejaron una cifra aún no cuantificada con certeza de muertos, alcanzando a manifestantes, vecínos y observadores.

La situación de violencia que se prolongó durante la noche, a causa de los manifestantes que lograron evadir el tiroteo y se refugiaron en los departamentos de los edificios aledaños, así como el despliegue de la búsqueda por la autoridad, al interior de cada uno de los departamentos para la captura de los estudiantes, deja en las páginas de la historia de México, hechos sumamente sangrientos.

La consumación de estos terribles sucesos, abrió diferentes líneas de investigación y reflexión, sin embargo, de las distintas averiguaciones y estudios sobre el tema, aun quedan muchas dudas alrededor de los hechos que desencadenaron la tragedia.

Hoy que se cumplen 54 años, debemos recordar que el atrevimiento juvenil, reclamaba al igual que en otros países mejor educación, igualdad y libertad, y con esto iniciaron una transformación para cambiar y mejorar nuestro país.
Que si bien se generó el reconocimiento de instituciones y organizaciones independientes, fortaleció la autonomía de las universidades, y dio paso a un cambio radical en la manera de ver las características con las que debe ejercerse el poder y la autoridad, aún hay muchas cosas por hacer y se han hecho tambien por jóvenes, como el movimiento de Huelga del 87 en la UNAM, Yo soy #132 y Ayotzinapa.

Por ello la memoria social es vital, honremos a estos jóvenes, no dejemos en el abandono colectivo las causas genuinas que abanderaron y hagamos cada uno lo que nos toca, construyendo y transformando nuestro entorno, por un proyecto de nación que nunca debemos olvidar.

 

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