Internacional

Publicado el sábado, 2 de mayo del 2026 a las 19:29
Bourges, Francias.– Lo que inició como una concentración masiva de música electrónica se ha convertido en una potencial tragedia humanitaria. Philippe Le Moing Surzur, prefecto del departamento de Cher, lanzó una advertencia crítica este sábado: los 20 mil asistentes a un rave clandestino se encuentran instalados sobre un antiguo campo de tiro militar que aún alberga municiones sin explotar de la Segunda Guerra Mundial.
La fiesta se desarrolla cerca de la ciudad de Bourges, a unos 200 kilómetros al sur de París. Miles de vehículos y tiendas de campaña han sido desplegados sobre terrenos boscosos que, según el gobierno francés, contienen explosivos activos enterrados hace más de 80 años.
” “Hay que esperar lo peor, y para nosotros lo peor sería la explosión de una munición que sabemos que todavía hay en las zonas boscosas”, declaró Le Moing Surzur en rueda de prensa, subrayando que el peso de los equipos de sonido y la concentración de personas elevan el riesgo de una detonación accidental.
Desde el viernes 1 de mayo, un contingente de 600 gendarmes mantiene un cerco en la zona para intentar gestionar la seguridad del evento. El último balance de las autoridades reporta:
– Lesionados: 12 personas con heridas leves.
– Detenciones: 32 multas aplicadas por posesión ilegal de sustancias.
– Asistencia: Participantes provenientes de diversos países de Europa que planean permanecer en el sitio durante varios días.
Este incidente ocurre en un momento de alta tensión política en Francia. El Parlamento avanza en la aprobación de una ley para endurecer las sanciones contra los organizadores de estos eventos, que se han vuelto un foco de conflicto en las áreas rurales.
La nueva normativa, que ya recibió el aval de la Asamblea Nacional y espera su ratificación en el Senado, contempla penas severas:
– Prisión: Hasta seis meses de cárcel para los organizadores.
– Sanción económica: Multas de hasta 30,000 euros.
– Confiscación: Incautación inmediata de equipos de sonido y vehículos implicados.
Mientras el debate legal continúa en París, la prioridad en Cher sigue siendo evitar que el movimiento constante de miles de jóvenes active una de las trampas explosivas que el conflicto bélico dejó olvidadas en el subsuelo francés.
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