En primavera del 2000, los mexicanos nos ilusionamos con un posible cambio político en el país.
En la elección del 94, después de ser asesinado Colosio, Diego Fernández de Cevallos, parecía el más capaz, pero poco antes del día de la elección, se congeló, Cuauhtémoc, no emocionaba a nadie y Zedillo siempre careció de chispa.
Cuando él cometió “el Error de Diciembre”, quien pagó los platos rotos, fue Serra Puche.
Vicente Fox vociferaba exitosamente y cuando llegó a ser candidato, su popularidad se encendió, había hecho buen papel como presidente de Coca-Cola y como gobernador de Guanajuato .
El día de la elección fue la locura, muchos creímos que ya seguían cosas solo buenas.
Fox, entre sus problemas, traía a una señora colaboradora, que dormía con él, le filtraron a Elba Esther Gordillo como asesora, Fox se casó con la señora Martha Sahagún, la que colaboraba en cuerpo y alma y ahí empezó el desastre.
En el plano político, Fox cometió varios dislates que le quitaron brillo, eso hizo que gradualmente le fueran faltando al respeto. La imagen de legisladores “acampados”, con curules utilizadas como barricadas y los sujetos, como integrantes de una piara, fué grotesca.
En lo económico, Fox respeto lo que hacían los encargados del tema: Gil Díaz y Ortiz.
Fox fue el primer presidente en 30 años, que no entregó el país con problemas económicos.
El problema de Fox es parecido al problema de AMLO, hablan de más y batean toda piedra que aparezca.
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