Muchas alarmas se han detonado a nivel mundial por la creciente ola de calor. Las muertes registradas recientemente por este fenómeno, deberían hacernos reflexionar sobre el tema. Algunos especialistas señalan que el cambio climático avanza más de lo esperado y continuará así, en tanto no se reduzcan las emisiones de carbono a un ritmo más acelerado.
El 23 de julio de 2001, la Cumbre del Clima, celebrada en Bonn (Alemania), logra un acuerdo mundial para la reducción de la emisión de los gases efecto invernadero (GEI), que provocan el calentamiento global. Con el voto de 178 países y al margen de sEstados Unidos, se confirmaría el protocolo de Kioto.
El protocolo de Kioto, aprobado el 11 de diciembre de 1997, es el Instrumento legal internacional para combatir el problema del cambio climático, comprometiendo actualmente a 192 países a limitar y reducir las emisiones de GEI.
El acuerdo vincula, a los países más desarrollados y les impone cargas más pesadas, en virtud del principio de responsabilidad común, ya que reconoce, son los principales responsables de 75% del total mundial del carbono emitido a la atmósfera, lo que en conjunto obliga por lo menos a todos los países a una reducción de 5% de emisiones de GEI.
El pasado 3 de julio, se estableció un “nuevo récord” respecto al año anterior a nivel mundial, dentro de los crecientes promedios de temperaturas extremas. Durante julio se encuentran alzas inusuales de calor en diferentes partes del mundo, como Arizona, 43ºC; China, 52.2ºC; Puerto Rico, 48ºC; Siberia, 37.7ºC, además de otras partes del planeta.
En México encontramos estados (22, este año), que conforme a la Secretaría del Medio Ambiente han superado los más de 40ºC en lo que va del mes, causa por la que también se han registrado muertes por golpe de calor.
Este año se perfila como uno de los más calurosos hasta el momento, con datos globales que muestran que las temperaturas se dispararon a niveles inusualmente altos.
En resumen, las olas de calor continuarán, además de las graves consecuencias que ello conlleva, como sequías, muerte de ganado, incendios y pérdidas humanas.
Relentizar el calentamiento del planeta depende de nosotros. Si mejorar la calidad del aire, además de ser nuestra responsabilidad por el deterioro que hemos causado con nuestros hábitos está hoy en nuestras manos, tan sólo con implementar algunas rutinas a nuestra vida diaria, como usar medios alternativos para trasladarme (bicicleta o caminar), evitar la quema de basura, ahorrar agua, ahorrar energía eléctrica o cambiar por uso de energías limpias, no usar aerosoles, plantar árboles o pasto, son algunas de ellas.
Hoy debemos hacernos la pregunta: ¿podemos aportar en lo individual y con acciones pequeñas, mejorar este problema en el mundo? La respuesta siempre será: sí. Lo demás, tan sólo dependerá de la voluntad de heredar un mundo mejor.
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