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Plasman la transmutación de Barragán en un anillo

  Por Agencia Reforma

Publicado el jueves, 21 de julio del 2022 a las 04:48


Escribe Laura Ayala el proceso que llevó a que la artista Jill Magid exhumara cenizas del arquitecto mexicano.

Ciudad de México.- Parte de los restos del arquitecto tapatío Luis Barragán (1902-1988), único mexicano que ha ganado el Premio Pritzker, terminaron en un anillo de compromiso cuando en 2016 la artista Jill Magid retiró de su urna en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres 525 gramos de sus cenizas para convertirlas en un diamante.

Aquel proyecto, La Propuesta, contó con el patrocinado del San Francisco Art Institute, en Estados Unidos; fue exhibido en el MUAC y adquirido parcialmente por el Centro Pompidou de París, y queda ahora cifrado en un libro.

Una historia no ajena a la polémica documentada por la investigadora Laura Ayala.

El libro, titulado 525 gramos, Jill Magid: La transformación de Luis Barragán, sale al mercado bajo el sello de Artes de México.

La también curadora no buscaba revivir la controversia, expresa, sino clarificar cómo ocurrió el proceso del proyecto, por el que incluso fueron señaladas autoridades tapatías por permitir la extracción de las cenizas.

La historia se remonta 10 años atrás: En 2012, Magid, artista estadounidense, escribió una carta a Federica Zanco, titular de los derechos del archivo del reconocido arquitecto. En el escrito, le pedía ingresar al sitio donde se albergaba el acervo de Barragán en Suiza para hacer una exposición con los documentos en Nueva York, pero no recibió ninguna respuesta.

Dos años más tarde, la originaria de Connecticut expuso en el Museo de Arte de Zapopan Mujer con sombrero, exhibición en la que abordaba la controversia en torno a la compra del acervo documental del tapatío, que durante mucho tiempo fue inaccesible para su consulta pública.

Como parte de La Propuesta, y tras cuatro años de gestiones, Magid convirtió parte de las cenizas de Barragán en un diamante que se colocó en un anillo de compromiso. El objetivo era entregarlo a Zanco a cambio de regresar el archivo del arquitecto a México, infructuosamente.

“ Yo tenía la inquietud de saber qué había pasado realmente, cómo Jill Magid, una artista estadounidense, le hizo para convencer a la familia de Barragán, para gestionar con las autoridades jaliscienses y tapatías el retiro de las cenizas, cómo se financiaron todos estos movimientos a nivel internacional, cómo se produjo todo este cuerpo de obra ligado a Barragán”, señala Ayala, también gestora cultural.

“ Había detrás toda una maquinaria de abogados, de asesores, para los derechos de reproducción en México, Estados Unidos y Suiza; había muchísimo dinero envuelto para que la artista pudiera desarrollar su proyecto. Quería saber qué había más allá del escándalo y del diamante”.

Para el desarrollo de su investigación, que se prolongó durante más de un año, Ayala buscó a la propia Magid, recurrió a documentos y noticias y habló con varios personajes relacionados con el suceso.

Para entender las motivaciones de la artista, había que conocer su trayectoria a profundidad. También se adentró en el legado de Barragán, artífice de la Escuela Tapatía de Arquitectura y autor de múltiples inmuebles con valor artístico tanto en Guadalajara como la Ciudad de México, entre ellos su Casa Estudio de Tacubaya, distinguida como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

“ Quería rebasar totalmente el escándalo, tratar de tener una posición neutral, y ponerlo todo tal cual. No quería definir si el hecho fue un sacrilegio, sino que ir más allá”, recalca Ayala, quien ha colaborado en recintos como el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y ha curado exhibiciones sobre artistas como José Clemente Orozco.

A través de seis capítulos y un anexo, 525 gramos hace un recorrido histórico sobre este peculiar proyecto, que en su tiempo puso en jaque a las autoridades locales y que tuvo fuerte eco en la escena contemporánea, no solo nacional sino internacional, pero que también abrió el debate sobre conceptos como los derechos de autor, la apropiación de obras artísticas y la idea de propiedad de archivos documentales de los creadores.

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