En medio de la pandemia, los precios de cientos de productos se fueron al alza, lo que representó una presión para los padres (mamá y papá) en los hogares, que se vieron obligados a permanecer en casa de tiempo completo en unos casos y en otros de manera parcial.
Los recursos económicos disminuyeron porque los pagos mermaron desde las empresas y se dio una pérdida de calidad en las remuneraciones a los trabajadores, lo cual sumó presión a la situación.
La limitación económica enfrentó la demanda de satisfacer las necesidades básicas como el comer, vestir, calzar, educar y sin la misma cantidad de dinero que antes disponía una familia.
Una disminución de salarios en una familia de cuatro integrantes es fatal cuando uno de los padres pierde el trabajo, los ingresos caen al 50% o más; la pandemia, la presión económica, la demanda de cubrir las necesidades oprimen, impulsan la desesperación, caldean los ánimos y viene el estallido, pelea, discusión, agresión física y verbal.
Y en la mesa, 400 pesos a la semana para cubrir la exigencia de comer; qué hacer con esa cantidad de dinero para satisfacer la demanda de alimentación de un hogar en donde solo hay un ingreso.
¿Qué hacer con 400 pesos para una familia de cuatro integrantes? De esta situación se desprende la violencia en las casas. Conocí un caso en el que una trabajadora no acudió a laborar porque el marido la golpeó, le partió el labio de un golpe.
Y pensé: ¿qué puedo comprar con 400 pesos? ¿Dos pollos asados o una cubeta de 400 pesos o dos pollos rostizados por 200 pesos? ¿Comprar carne, un promedio de 150 pesos el kilo? Si vamos a un restaurante, un promedio de 200 por persona.
El contador que trabaja conmigo me decía que debe haber un ingreso de un salario mínimo por persona en un hogar, es decir, si hay cuatro habitantes deben existir cuatro ingresos, y si es solo uno el que trabaja, hay limitaciones.
Me comentaba un vendedor de autos que tiene carro del año, pero vive muy limitado en la comida, además, por la pandemia muchos no han podido pagar la casa o están muy atrasados.
Y es que se tiene un reto: que ahora una casa modesta cuesta de un millón de pesos para arriba. Se imaginan cargar una deuda de ese tamaño, creo que uno vive con tensión, inquietud, angustiado. Creo en mi humilde opinión que este puede ser el origen de la violencia intrafamiliar.
Más sobre esta sección Más en Coahuila