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Publicado el sábado, 7 de febrero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- La llegada de la General Motors fue un parteaguas en la historia de Saltillo, dice Fernando Hernández de la Peña, el gestor de que la trasnacional se instalara en la región.
Pero, concretar el proyecto no fue cosa fácil, tal como lo relata en la segunda parte de su entrevista.
¿Cuáles fueron los lugares que se mostraron como primera opción para que GM se instalara en la entidad? ¿Qué características debería de tener el terreno? “Había otros que no recuerdo ahorita dónde estaban ubicados, pero todos eran al norte, porque era una de las áreas donde ellos pedían se les concediera el espacio, bueno comprar.
“El entonces gobernador trató muy bien a los directivos y les dijo: ‘Aquí les daremos todas las facilidades, pónganse de acuerdo con Fernando, todo lo que quieran y yo los apoyo, ya en el momento que tengan todo, ya vienen y me dicen’.
“La entrevista duró media hora. Había un elemento muy importante que fue el agua, porque había días que no teníamos, ese fue mucho tiempo la limitante de Saltillo para crecer, había un pozo, inclusive ellos necesitaban un determinado volumen de agua, platicamos con varios dueños de terrenos…
“La cosa es que ellos necesitaban alrededor de 30 hectáreas, a nosotros se nos hacía una barbaridad ¿Para qué quieren tanto? Pues existe la posibilidad, ya nos dijeron ellos, de que nos traigamos una planta de ensamble, no sabemos si sea al mismo tiempo, porque pude presentar directos hasta 8 mil empleos e indirectos, pues muchos más…
“La verdad no teníamos idea de la explosión que iba a ser, el boom. Finamente les gustó ese y otros dos terrenos, creo que donde se quedó Chrysler.
“Siguieron las pláticas, para juntar las 30 hectáreas hubo que hablar con varios propietarios, eran seis o siete, y ahí si hubo que intervenir en las pláticas sobre todo para que se pusieran de acuerdo con los precios y eso, tuvo que intervenir el secretario de Gobierno y hasta el presidente municipal, que en ese momento todavía era Juan Pablo Rodríguez.
“Entonces el gobernador les llama y tiene una reunión con propietarios y algunos directivos de GM, fue en el Palacio, y les dijo: “Ustedes le suben y ustedes le bajan, esto es para el Estado y nos beneficia a todos”, de ahí salieron con un arreglo, fuimos al despacho del secretario de Gobierno, se llamó al notario y se hizo la firma de compraventa… fue a principios de 1979”.
¿Qué condiciones puso General Motors para establecerse aquí en Saltillo? Desde la Dirección de Planeación de Gobierno de Coahuila, que usted encabezó, ¿Qué opciones les dieron a los empresarios de esta armadora?
“Mano de obra calificada, que no teníamos, teníamos la de Cifunsa pero para la automotriz no (…) A mí me decía don Óscar ‘¡Que vamos a armar coches!’ El señor gobernador era muy propio, sobre todo con los extranjeros.
“Los directivos de GM pedían un terreno de carretera a carretera, pero en ese pedazo ya estaba DeAcero y compraron pegadito la carretera a Monclova, pidieron una serie de cosas por parte del Gobierno del Estado, una reducción mayor en el pago de impuestos, no se les dio, se les dio cualquier cosa.
“El Gobernador en cambio les ofreció que les podía dar algo de obra y ahí se hizo el camino de la continuación del Isidro López y por Monclova.
“Además pidieron un puente que se no se logró hacer, pidieron muchas cosas, también para ferrocarriles, obviamente, para Comisión Federal de Electricidad, de eso ya me encargué yo, este tiempo pudo haber pasado hacia febrero y marzo porque ya teníamos todo, para empezar la construcción en junio de 1979 se planeó colocar la primera piedra.
“Ya estaba el proyecto, a principios de junio de este año se puso la primera piedra, no vino López Portillo, que ya era presidente, viene José Andrés de Oteinsa, que era secretario de Programación a nivel nacional”.
¿Cuál fue el proceso para arrancar la construcción? ¿Con cuántos trabajadores iniciaron y de dónde sacaron esta mano de obra que pedía la armadora?
“Fue una labor de aproximadamente ocho meses para el arranque y todavía después seguimos trabajando en estos aspectos, al principio lo que requerían eran obreros para la construcción, puros trabajadores para construcción de aquí de Saltillo, de Monterrey, de otros estados.
“Luego hubo que platicar porque nos dieron una lista de técnicos, de requerimientos que iban a necesitar, tuvimos reuniones y me tocó coordinarlas también, entre ellos y los directores del Instituto Tecnológico de Saltillo y el Conalep.
“Aún no contaba Saltillo con el perfil de técnicos que pedían la planta de General Motors, por eso platicábamos con los directores del tecnológico, ya nos habíamos traído nosotros al Conalep.
“Hablamos con los directores y ahí se nos ofreció preparar a la mayor parte de estos técnicos que requerían, que eran técnicos de nivel medio, eran ingenieros, pero claro que luego ya empezaron a jalar a otros trabajadores de las empresas que ya estaban aquí, incluso algunos de los empresarios me decían ya nos arrepentimos, ‘nos están llevando a los otros trabajadores’.
“Afortunadamente ese proceso de contratación nos llevó muchos meses, obviamente llegó un momento en que ya dejé la negociación porque ya estaban encaminados.
“La planta arrancó con unos 800 trabajadores, eran muchos en ese entonces, y ahora también, y ahorita entre las dos plantas andan entre los 8 mil y con los indirectos, son más…”
¿Cuál considera que ha sido el mejor momento en materia de inversión para Coahuila?
“Ese, porque General Motors fue el detonante, a los seis meses se viene Chrysler.
“Fue porque GM trajo seguridad, ya estaba instalada aquí, les daba confianza, aunque repetimos el proceso ya fue más sencillo, aunque repetimos el peregrinaje, a buscar el agua, el terreno, etcétera, pero fue la inversión que desencadenó la llegada de inversión a esta región.
“Saltillo ya estuvo en el mapa. General Motors nos puso en el mapa, la lucha, lo difícil, es atraer, pero esto facilitó las cosas…
En los últimos días el gobernador Humberto Moreira hizo unas declaraciones donde advierte del posible cierre de las armadoras Chrysler y General Motors… usted ¿Habría un riesgo de cierre o de que el capital de GM y Chrysler sufriera algunos cambios o que cierren las plantas de Ramos Arizpe o Derramadero?
“Definitivamente el riesgo sí lo hay, el cierre de industrias internacionales entre las que figuran algunas que están aquí, como Home Depot, que no cierran pero sí optan por la reducción.
“En el caso de las automotrices, riesgo sí hay pero no de cierre total, pero de una gran reducción de actividades sí, tal vez hacia donde se dirigen sea la producción, por ejemplo, motores más pequeños, con menos costo en general, como de gasolina, esto es algo que tiene que cuidar porque la producción se va debilitando en este sentido.
“Definitivamente van a tener que aumentar mucho su productividad, esta es una política que va a marcar, porque Estados Unidos va a marcar una etapa, puede endeudarse todavía, México no puede, puede dar cualquier cosa pero no puede apoyar a las armadoras automotrices.
“Yo casi puedo asegurar que los Estados Unidos lo hizo con la industria automotriz de su país porque es uno de los pilares económicos.
“Obviamente no se puede hacer con todas las compañías, digo ni aunque tenga el presidente de la República de los Estados Unidos todo el dinero para rescatar la industria automotriz, no se lo van a conceder, es presupuesto para todo el país, no nada más para salvar a una empresa de este giro…”
“El primerito que les enseñamos es donde se quedaron, porque a ellos les interesaba carretera y la vía del ferrocarril, claro que si se dirigía al norte, mucho mejor porque mucho era para exportación, entonces lo que es el famoso corredor industrial por ahí pasaba, la línea de gas, líneas eléctricas, carretera, ferrocarril, ellos querían muchos requisitos (…)
¿Qué opina de esta postura? ¿Qué hay de cierto en estas palabras del Mandatario?
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