Espectáculos
Publicado el lunes, 21 de abril del 2014 a las 23:36
Por Allegra Márquez Estrada / Saltillo.- Después de tanto desearlo ¡Al fin estamos de vacaciones! Si, al principio todo es alegría y felicidad, ¿pero no sienten que de pronto no hay mucho que hacer? En especial si les tocó quedarse en casa.
Para que no se aburran, les recomendaré algunos libros que los harán imaginarse divertidas aventuras, y también reír durante un muy buen rato.
Pero antes de pasar a lo que nos importa (los libros, claro, de eso platicamos todos los domingos), quiero recomendarles la Feria del Libro Infantil y Juvenil de la librería Carlos Monsiváis, que está frente a La Alameda (en la esquina de Ramos Arizpe y Cuauhtémoc), no tiene pierde. Ahí encontrarán publicaciones hasta con el 40% de descuento, muchas de ellas ya han pasado por este librero… La feria termina hasta el 30 de abril ¡No se la pierdan!
Autor: Jo Hoestlandt
Ilustraciones: Gwen Keraval
Lydia solía escribirle a su abuelo cuando se aproximaban las vacaciones, ya que le encantaba ir con él en cuanto terminaban las clases, pero esta vez va obligada ya que su mamá y Mark decidieron que no se veía nada saludable, que debía respirar el aire del mar.
La madre de Lydia había tenido la “ingeniosa” idea de tirar todas las cosas del ático y nuestra amiga se pregunta por qué. Su mamá le responde: “¡Está lleno de cochinadas!”. ¿Cochinadas? Lydia se sintió muy lastimada porque ahí estaban todas sus cosas de cuando era bebé.
Para evitar una pelea mayor, su mamá la obligó a recoger todo lo que quería conservar, y lo demás lo regalarían o lo tirarían. Cuando terminó, Lydia le escribió a su abuelito, quien afectuosamente le respondió en una carta que él y Rox (el perro del bar que atendía el abuelo de Lydia) la estarían esperando para que la fiesta estuviera completa.
Lydia extrañaba a todos los clientes del bar, a su abuelito y a Rex, pero extrañaba con especial cariño a Julien, un cliente del bar que ella a apreciaba mucho, le parecía guapo. Lydia siempre le había dado un aspecto de marqués, claro que nuestra protagonista no sabia cómo eran los marqueses, pero se los imaginaba como Julien.
En fin, estas vacaciones la pequeña conocerá a un nuevo amigo: ¡Un acuarelista! Así es, un pintor amargado, infeliz y quizás un poco antipático, pero Lydia logra abrir su corazón para compartir experiencias y pinturas…
Autor: Gudule
Ilustraciones: Anais Massini
Este libro narra la historia de Cedric, un chico quizás un poco extravagante, que de grande quiere ser gesticulador (ya saben, esas personas que hacen gestos graciosos para hacer reír a quienes los rodean).
A sus compañeros del colegio les parece divertido tener un futuro gesticulador en clase, por lo menos es mucho más divertido que las clases de Matemáticas o Geografía.
Aunque es un muy buen gesticulador, Cedric es un alumno tan malo, que la maestra siempre castiga o riñe (los castigos, curiosamente, sólo son los miércoles), pero obviamente Cedric no la obedece.
Podemos imaginar que al ser un alumno desobediente, nuestro protagonista molestaba a sus compañeros, en especial a Sophie, la niña más bonita del salón que le gusta mucho.
Cedric suele hacer muchas travesuras y tonterías, como expulsar sapos por la nariz (algo que no suena nada recomendable), pero algunas veces quizás no es culpa de él, además seamos sinceros… ¿Su maestra no notaria algo raro si, por ejemplo, un compañero suyo se transformara en una babosa o en un hombre lobo en medio del salón?
Esto suena muy sospechoso…


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