Internacional

Publicado el martes, 29 de abril del 2014 a las 18:48
Madrid.- Cuatrocientos años después de su muerte, ayer comenzó la búsqueda con tecnología del siglo XXI del último lugar de reposo de Miguel de Cervantes, el autor de “El Quijote”, en una pequeña iglesia en el corazón de Madrid.
“Está probado y documentado que Miguel de Cervantes fue enterrado aquí y que sus restos jamás salieron de este lugar”, dijo a la prensa Fernando de Pardo, el historiador encargado de la búsqueda.
La operación para encontrar los restos del literato comenzó ayer con la utilización de un georradar para buscar los probables lugares de enterramiento de personas, en una iglesia donde no sólo fue sepultado Cervantes, sino también al menos una quincena de personas.
Los técnicos empezaron por repasar con el radar el suelo de parqué cercano al altar, lo que ha permitido desvelar las primeras imágenes de lo que hay en el subsuelo de la iglesia de las Trinitarias, un edificio de ladrillo rojo en el centro de Madrid.
Cervantes, el gran escritor del Siglo de Oro español, murió en la pobreza el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente en esta iglesia, adyacente a un convento, que, desde entonces, ha sufrido varias remodelaciones.
Cerca de 400 años después de su muerte, el lugar exacto de su enterramiento, sigue, sin embargo, siendo un misterio.
“De aquí no se movería (el cuerpo). La duda es saber si los restos se han perdido o dónde están localizados”, explicó el sacerdote Jorge López Teulón, con experiencia en la búsqueda de reliquias y de cuerpos de religiosos en iglesias, que está ayudando en la búsqueda del autor de las “Novelas ejemplares”.
“¿Por qué buscar los restos de Miguel de Cervantes? Porque es un personaje mundial, porque en el fondo toda la humanidad está en deuda con él, y porque tenemos la posibilidad y la tecnología capaz de localizar esos restos y sacarlos de una tumba anónima para poner una lápida encima. ¿Por qué no intentarlo si tenemos todo eso?”, afirmó De Pardo.
“Él nos ha dado mucho. Vamos a intentar por lo menos ese poco de poner su nombre encima de una lápida para diferenciarlo de esa tumba anónima”, añadió.
Las ondas electromagnéticas del radar permiten detectar si la tierra del suelo ha sido removida, lo que es el caso de una sepultura. Así, con el fin de encontrar los posibles lugares de enterramiento, los científicos peinarán 220 metros cuadrados, que cubren el suelo de la iglesia y dos salas adyacentes, durante la primera fase de la búsqueda, que debería durar tres días.
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