Seguridad
Por
Rodrigo Flores
Publicado el lunes, 12 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- Apenas supera la mayoría de edad y ya se encuentra purgando la sentencia que le impuso un juez, que el propio jovencito considera injusta. Rogelio Alberto Silva Silva tiene 19 años y espera salir pronto del Penal de Saltillo para reencontrarse con su familia y su amada.
Según comenta, su detención fue injusta, ya que policías del estado le “sembraron” droga para acusarlo de comercialización, y hoy está pagando una condena de un año, lleva cinco meses y el tiempo parece eterno.
“Salí de mi casa, soy de Monclova, y ahí por el bulevar, policías municipales me detuvieron y me subieron a la patrulla, no me dijeron por qué, me llevaron a la presidencia y ahí le hablaron a los GATES, ellos me llevaron a la Procuraduría y ahí fue cuando sacaron la droga”, comentó el joven.
EN BLANCO
Aún no sabía el motivo de su detención, fue hasta que los agentes sacaron unas bolsas con lo que parecía mariguana, ahí se dio cuenta que estaba en problemas y que la iba a pasar mal, sin alguna razón aparente.
Afirma que no se explicaba qué estaba pasando, sólo lo posaron para la fotografía y pusieron los empaques de mariguana sobre una mesa y lo mandaron a Saltillo, lejos de sus seres queridos, a quienes extraña día con día.
A los pocos días de haber sido ingresado, se dio cuenta que su vida había cambiado, ya no habría fiestas, ni tendría que ir a trabajar a la obra todos los días, mucho menos salir a pasear, ahora todo se reducía a un espacio conformado por cuatro muros, que pronto se habían convertido en su nueva casa.
“Ya me adapté, uno se acostumbra, pero sí es difícil estar aquí; trato de no meterme en problemas, quiero llevarla bien, no soy una persona conflictiva, allá afuera nunca me drogué, sí tomaba y fumaba pero nada más”, agregó.
DEMASIADO LEJOS
La distancia ha sido factor para que sus familiares no estén a su lado, el traslado ida y vuelta desde Monclova a Saltillo es oneroso y no cuentan con los recursos para viajar a la capital y visitarlo, se conforma con escuchar su voz a través del teléfono.
“Nadie me ha venido a visitar, sí hablamos por teléfono pero no vienen, es caro venir hasta acá, el camión cuesta como 300 pesos y no tenemos dinero para estar pagando, es difícil estar así, pero ya me falta menos”, agregó.
A pesar de que está solo, se siente acompañado gracias a que su pareja sentimental ha seguido a su lado, lo cual representa una motivación extra para seguir luchando y esperar con ansias el estar lejos de las rejas.
“Tengo novia, ella me ha ayudado, siempre ha estado a mi lado (…) Me sirve de mucho saber que allá hay alguien que me espera”, agregó.
CH
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