Espectáculos
Por
Nayely Reyes
Publicado el viernes, 30 de enero del 2015 a las 16:02
Saltillo, Coah.- En el año 2013 el profesor universitario Yuval Noah Harari, de 38 años, preparaba su curso de historia cuando comenzó a escribir un ensayo que le daría la vuelta al mundo. Con el título de “De Animales a Dioses: Una Breve Historia de la Humanidad” (Debate, 2014), que ha vendido más de medio millón de copias y ha sido traducido a 20 idiomas, el joven escritor israelí ofrece una entretenida radiografía de los cambios pasados y futuros alrededor de los seres humanos.
En entrevista con Zócalo, el autor, quien ha sido llamado por distintos medios “uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo”, destacó que en esta época global es esencial conocer la historia de la humanidad, lo que permitirá tomar mejores decisiones ante los significativos cambios que ocurren y ocurrirán en el futuro.
“Estamos viviendo en una era global, entonces para poder entender la vida individual hay que entender el mundo como un todo. Los acontecimientos que ocurren en China o en cualquier otra parte del mundo, dan forma a nuestra vida, no solamente lo que ocurre en nuestra comunidad. No basta conocer la historia local para para poder entender nuestras vidas.
“Estamos viviendo también en una era de transformaciones, más de las que se hayan producido antes en la historia de la humanidad, cambios económicos, sociales, tecnológicos ocurren a un paso extremadamente rápido, tanto así que nadie en realidad sabe cómo será el mundo de aquí a 20 años. Por ejemplo, cómo va estar el mercado laboral, los jóvenes que van ahora a las universidades se preguntan ¿Qué necesito estudiar para tener trabajo dentro de 20 años? y nadie en realidad lo sabe”.
Según el autor, uno de los principales factores que debemos tomar en cuenta es el desarrollo de la tecnología, que asegura, será la responsable de crear la mayor brecha entre ricos y pobres de la historia: la brecha biológica.
“Sobre todo en esta generación donde la tecnología avanza con tanta rapidez, necesitamos darnos cuenta de que la tecnología tiene un impacto inmenso sobre la sociedad, sobre la política, sobre la vida en sí misma. Uno de los principales peligros es que la tecnología no nos dice qué hacer con ella. Con la misma tecnología alguien puede crear mundos maravillosos o destruirlos. La historia nos lo dice miles de veces.
“Ahora estamos adquiriendo nuevas tecnologías, sobre todo biotecnologías como la ingeniería genética, lo que nos va a permitir ‘escalar’ a la gente, mejorar sus capacidades para pensar, para recordar y también sus capacidades emocionales y físicas. Seguramente estas tecnologías serán muy costosas, por lo menos al principio, y es muy poco probable que estén al alcance de todos al mismo tiempo. Entonces por primera vez en toda la historia veremos la apertura de brechas biológicas entre ricos y pobres. Habrá una élite de superhumanos, mientras que el resto de la humanidad va a quedar rezagada”, sentencia.
REGIDOS POR FICCIONES
Otra teoría que recoge el libro es que el mundo se rige por la simple creencia colectiva en conceptos inexistentes en la realidad, tales como las naciones, Dios, los derechos humanos y el dinero. El historiador opina que todas estas “ficciones” existen solamente en nuestra imaginación, existen porque creemos en ellas.
“Por ejemplo. el dinero, no tiene valor en sí mismo, no es una realidad objetiva. Toma un billete de un dólar, no se puede comer, no se puede beber, pero si muchas personas creen que este pedacito de papel vale, digamos, una hogaza de pan, tú puedes tomarlo y presentárselo a un completo extraño y él te va a dar un pan a cambio de este pedacito de papel sin valor. Y esto es algo que sólo los humanos hacemos, ningún otro animal lo hace. Un chimpancé tal vez le va a dar a otro una banana, pero ningún chimpancé te va a dar nada, ni siquiera por 100 millones de dólares”, expone.
Esta comparación entre seres humanos y animales se encuentra en todo el libro, sin embargo, el escritor, quien además es defensor del veganismo, opina que los humanos no tienen ninguna razón para sentirse superiores a otros seres vivos.
“Creo que no tenemos muchas razones para sentirnos así de superiores. Otros animales tienen una vida emocional muy rica, en cuanto a sensaciones y emociones están a la par que nosotros. Somos más poderosos que ellos no a nivel individual, pero sí a nivel colectivo.
“Los seres humanos son muy buenos para adquirir cada vez más poder, para crear desarrollo económico, pero la humanidad es menos buena para traducir todo este desarrollo en un mundo mejor, donde haya menos sufrimiento y mayor felicidad. Nosotros controlamos el mundo porque somos el único animal capaz de cooperar en grandes números. Todavía tenemos menos razones en sentirnos superiores a ellos, porque con todo este poder qué hemos ganado, ¿Qué hemos hecho con él? ¿Realmente hemos hecho del mundo un mejor lugar?”, cuestiona Yuval.
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