Coahuila
Por
Adrián Galindo
Publicado el martes, 11 de agosto del 2015 a las 14:01
Saltillo, Coah.- Visitantes de distintas parte del estado, así como de otras entidades del país, se dieron cita en el Pueblo Mágico de Parras para festejar una añada más de la cosecha de la uva, principal atractivo de la feria de la vendimia de este municipio.
Fue en punto de las 10 de la mañana cuando las principales calles del Pueblo Mágico comenzaron a vestirse de colores, con el tradicional desfile de la vendimia, el cual inició de forma solemne, con la participación de la banda de guerra del CBT 21 de este municipio.
Acto seguido aparecieron las escaramuzas y los charros de la Casa Madero, acompañados por la reina de la feria de la uva, Bianca I, y por la representación del Dios Baco o Dionisio, deidad del vino y la vendimia que simboliza la abundancia y la cosecha.
Al ritmo de los tambores y las matracas, a un mismo paso desfilaron también varios grupos de danzantes matlachines, procedentes de diversos municipios de Coahuila como Saltillo, así como de otros estados como Tlaxcala y Zacatecas, quienes llegaron a la fiesta para agradecer las cosechas a Santa María de las Parras.
Los coloridos contingentes se dirigieron hasta la capilla de San Lorenzo, ubicada en la Hacienda que hoy resguarda a la Casa Madero, una de las empresas vinícolas más importantes de América Latina.
CAMBIAN TRADICIÓN
En el lugar se encontraban cientos de visitantes que esperaban con ansias participar en la tradicional molienda de las uvas, que año con año se realiza en la Feria de la Vendimia, esta vez en el atrio de la capilla de San Lorenzo, en las mismas instalaciones de Casa Madero.
Sin embargo, este año los organizadores modificaron un poco la tradición, pues anteriormente eran jóvenes y vírgenes doncellas las que molían con sus pies las uvas para hacer el vino, pues este año la responsabilidad recayó en la propia reina de la vendimia, Bianca I, cuya labor fue apoyada por dos jóvenes ataviados con ropas indígenas.
Para dar tiempo y cadencia al proceso, también se remplazaron los tradicionales violines y arpas, con los tambores del jefe Kikapú, sucesor del gran Chacoca Anico Manta, que resonaron en la media cava, donde las pequeñas vendimiadoras colocaban las uvas para continuar con la molienda.
La bendición de la añada estuvo a cargo del obispo de Saltillo Raúl vera López, quien se enfocó en un discurso alusivo a la preservación de los recursos naturales, principalmente del agua potable.
El sacerdote aconsejó a los presentes mantenerse informados sobre las consecuencias de malgastar el vital líquido y de la importancia de su preservación para las futuras generaciones.
Finalmente, los asistentes celebraron la vendimia comprando botellas de vino, así como participando de las fiestas que aguardaban a las afueras de la Casa Madero, donde disfrutaron de antojitos mexicanos, así como de los tradicionales dulces de Parras, uvas, nueces, y otros productos de la región.
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