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Agencias
Publicado el viernes, 8 de junio del 2018 a las 13:46
ABC.ES | Estados Unidos.- Una separación nunca es un camino fácil y más cuando hay niños por medio. Ya hace un año que Janet Jackson y Wissan Al Mana no comparten hogar, pero les une Eissa, su hijo de un año. Precisamente el pequeño es el motor de la cantante y por eso, cada vez que Eissa pasa unos días con su padre, la hermana de Michael Jackson no está tranquila.
El fin de semana pasado, la cantante se encontraba tranquilamente en casa, en Malibú cuando recibió la llamada de telefónica de la niñera que está al cuidado de su hijo mientras está con el su padre. Según el hermano de la artista, Randy Jackson, la babysitter se encontraba bastante nerviosa e incluso se encerró en el baño para poder hablar con Janet y huir del comportamiento agresivo del empresario multimillonario Al Mana.
Cuestión de fe
Llegados a este punto, cabe valorar los motivos que sustenta todo este entramado. Una fuente cercana a la familia ha asegurado que los problemas entre Jackson y su exmarido vienen motivados por los parámetros de educación que quiere seguir cada uno. “Se trata de diferencias culturales”, puntualizó esta fuente.
No siempre existió esa diferencia. Janet Jackson se convirtió a la religión de su marido, el islam y adoptó incluso la vestimenta y el “hiyab”. Sin embargo, esa doctrina no fraguó en su alma espiritual y justo, a los meses de nacer Eissa, dejó atrás esas creencias y con ellas, su matrimonio.
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