Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Se necesita una consejera más, dice presidente temporal del IEC Asiste CSP a homenaje a Cárdenas en Bellas Artes Golpean las lluvias el noroeste del país; inundaciones, vehículos arrastrados y una mujer desaparecida en Guaymas Advierte Ernesto Zedillo en España que México dejó de ser una democracia y camina hacia una autocracia electoral Impulsa Memo Ruiz campaña de reforestación con la siembra de mil árboles en Piedras Negras

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Torpes y vacíos

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 5 años

Intentemos conciliar cosas. Intentemos buscar alguna explicación del por qué pasa lo que pasa; la razón por la que el coronavirus siga acechándonos como lo hace, que siga propagándose y cobrando vidas.

Tenemos, por un lado, las cifras, las estadísticas, que, por frías, podrían ocultar las tragedias que subyacen en cada caso, en cada número.

En 30 días, el Covid mató a 262 saltillenses. Sí, noviembre fue el mes más letal de lo que llevamos de pandemia, en promedio cobró la vida de nueve ciudadanos, cada uno de esos 30 días.

Y ahora, la penosa realidad: las fiestas, las reuniones, las aglomeraciones en espacios deportivos, en los bares y, especialmente, en los hogares.

Qué complicado conciliar el escenario hostil que impone esta pandemia, y la obligación de todos de mantener rigurosamente las medidas de autoprotección, especialmente la sana distancia, con esa necesidad imperiosa de convivir, de beber, de abrazar y no solo a la familia, sino a amigos y hasta perfectos desconocidos.

Qué vacíos debemos estar como seres humanos, que nos resulta punto menos que imposible el reducir la convivencia a círculos cercanos, básicamente familia; que tengamos que salir disparados, en la primera oportunidad, a un bar o a una reunión.

Qué frágiles debemos ser como sociedad, que resulte imperativo la ingesta de alcohol en lugares concurridos, aunque en ello nos juguemos la vida.

Sí, qué torpes, irresponsables y vacíos debemos ser como para no entender, pese a los nueve meses de sobrevivir bajo el azote de este virus, que resulta imperativo el aislamiento social para frenar la cadena de contagios.

Y francamente, qué tontos debemos ser como para no asimilar que, al acudir a fiestas, a bares, a eventos deportivos y en ello obviar las medidas de autoprotección, lo único que hacemos es fortalecer el imperio del Covid y por lo tanto prolongar estas condiciones generales de vida tan hostiles.

Sí, qué complicado resulta conciliar lo que hacemos, con lo que deberíamos hacer y el abismo que desgraciadamente prevalece entre ambos.

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 14 horas

Minino sin uñas

Hace 14 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 14 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas