Coahuila
Hace 5 años
El último año del PAN en el Gobierno municipal de Torreón, 2021, no será muy distinto a los anteriores. Si no sucede nada extraordinario, el trato millonario que comenzó en 2019 será revalidado para los últimos 12 meses del trienio (cuatrienio, si se suma la reelección de Jorge Zermeño Infante) independientemente que haya todavía una pandemia en el ambiente o crisis en las finanzas.
Se trata, una vez más, de la recolección de escombro: actividad no esencial y difícil de auditar, por no decir imposible. Pero negocio redondo en la práctica.
Así, envuelta de legalidad como licitación CE-805035999-E38-2020, el Ayuntamiento asignará 170 mil 800 metros cúbicos a recoger del próximo 1 de enero al 31 de diciembre. El Año de Hidalgo. La cifra proyectada, no obstante, no hace sentido en las circunstancias actuales, pues por la emergencia sanitaria está paralizada la industria de la construcción, la obra pública y entre particulares. Dicho de otra manera, si no existe la necesidad ni el problema, ¿cómo justifica entonces el desembolso de recursos públicos y la prioridad del gasto para tal fin?
Lo interesante del asunto es que ahora permitirá incluso la subcontratación. O el intermediarismo, al que también se puede llamar coyotaje, hasta llegar incluso a la simulación de operaciones.
Como se recordará, el caso ya fue tratado con anterioridad en este mismo espacio los días 3 y 10 de mayo e involucra la sociedad mercantil Vértice de la Laguna, S.A. de C.V., misma que fue constituida dos meses después de que Zermeño tomara posesión de la Alcaldía, en febrero de 2018, y se registró como proveedora del Ayuntamiento al inicio de su segundo periodo, en enero de 2019. Por solo dos contratos adjudicados a su favor, uno en agosto de 2019 y otro en marzo de 2020, acumuló 35 millones 132 mil 836 pesos facturados al Municipio gracias a una actividad impensada para volverse millonario: traslado de escombro.
Y aquí viene lo interesante. Uno de los dos socios que figuran en Vértice de la Laguna, Vicente Valles Villarreal, es yerno del director de Servicios Públicos del Municipio, Eduardo Sáenz Herrera. Es decir, del funcionario responsable de operar el programa privatizado a terceros, lo cual genera un claro conflicto de interés a la luz de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Contratación de Servicios para el Estado de Coahuila, y la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos Estatales y Municipales.
Ahora bien, ¿la Presidencia Municipal no tenía capacidad suficiente para realizar esa labor por sus propios medios o ampliando el servicio de limpia pública que ya tiene convenido con Promotora Ambiental de La Laguna?, ¿tantos metros cúbicos de escombro se generan en cuestión de meses?, ¿pues qué están demoliendo en la ciudad, la Muralla China?
Pese a esos antecedentes, el Gobierno municipal publicó el pasado 3 de diciembre la convocatoria para dar continuidad al negocio y aunque se fijó el fallo en “junta pública” para el día 23 del presente mes, las bases lo facultan para “optar por notificar por escrito a cada uno de los licitantes, dentro de los cinco días naturales siguientes”. A más tardar mañana 28, pues. Y en silencio.
Como era previsible, Vértice de la Laguna presentó el 16 de diciembre una propuesta por 32 millones 374 mil 115 pesos, y concurrieron además la persona física Ignacio Corrales Estrada y Mabo Constructora de Torreón, S.A. de C.V., quien ofreció un costo menor.
Cortita y al pie
Cabe señalar que la coartada del negocio: el escombro, no se tritura ni se dispone de forma especial o ecológica, simplemente se acarrea en viajes desde los ocho centros de transferencia en la zona urbana de Torreón hacia su destino final, en el Cañón del Indio, “evitando su dispersión en áreas no autorizadas como vialidades, plazas públicas y lotes baldíos particulares”.
Para dimensionar: la cantidad que se pagó a Vértice de la Laguna durante 2019 y 2020 significa que la empresa recogió un estimado de 50 mil 920 metros cúbicos a razón de los 428 pesos que cobra por la recolección, carga y traslado de cada unidad, de acuerdo con sus propios documentos exhibidos. Y esas toneladas de desecho, a su vez, equivalen a 3 mil 637 camiones llenos; un promedio de 13 acarreos diarios de lunes a domingo, sin parar, durante los 275 días que duró el contrato. Algo improbable, por no decir imposible, ya que la mayor demolición en la historia contemporánea de Torreón, el Distribuidor Vial Revolución (ocurrida en 2008), representó 14 mil metros cúbicos de cascajo.
Y si lo anterior es poco probable, ¿de dónde van a sacar los 170 mil 800 metros cúbicos proyectados para 2021? Y lo más importante: ¿por qué se pagaría otra vez prácticamente lo mismo si supuestamente se recogerá tres veces más cantidad?
La última y nos vamos
“Vamos a continuar con esta empresa (Vértice de la Laguna) que ha dado buenos resultados”, afirmó Zermeño a finales de 2019 (Meganoticias Torreón, 09/12/19). Y cómo no, si ahí está el negocio.
Y la Contraloría Municipal, ¿para qué sirve?
Y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Anticorrupción, el Tribunal de Justicia Administrativa, el Consejo de Participación Ciudadana y la Fiscalía Especializada en Delitos por Hechos de Corrupción, ¿todavía existen?
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