El Gobierno del Estado nos dice este jueves que ante el repunte de casos positivos de Covid en las últimas semanas es fundamental concientizar a la ciudadanía que la pandemia no ha concluido y que no se deben relajar las medidas preventivas.
Pero, por otra parte, y como era predecible, se impone la premura económica, la urgencia de reactivar todas las actividades que generan empleos, ingresos y, por supuesto, alivian la tensión social generada por esta extraña, bizarra nueva normalidad.
Sí, el Subcomité Técnico Regional Sureste autorizó la reapertura de teatros, foros, auditorios, fiestas y misas con 200 personas; torneos deportivos, callejoneadas y mayor comercio en los domingos.
Es la decisión más importante que se toma en términos de reactivación económica desde el 18 de mayo. Eso sí, con los protocolos y recomendaciones que al final de día nadie sigue.
La cuestión de fondo es que el miércoles se registraron 257 nuevos casos de Covid en la entidad, y el virus mató a 14 coahuilenses. Y este jueves, el reporte oficial da cuenta de 245 nuevos contagios y otras 22 defunciones.
Por un lado, se reconoce que no solo seguimos inmersos en la pandemia, sino que esta parece cobrar fuerza, y por el otro, se autorizan eventos deportivos y concentraciones de hasta 200 personas. En fin.
¿Qué queda? Pues conceder que la reactivación prácticamente total resultaba impostergable, aun con un virus que sigue propagándose y cobrando vidas. Queda el asumir por completo la responsabilidad sobre nuestra salud y la de los que nos rodean.
Cuidarnos y navegar por esta nueva normalidad bajo una premisa fundamental: ante la reactivación económica, en los tiempos y términos en que se da, y ante el hecho de que el Covid se expande en nuestras calles, pues ahora sí, sálvese el que pueda.
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