Las elecciones locales están en puerta. El domingo 18 de octubre Coahuila elige 16 diputaciones de mayoría relativa y nueve de representación proporcional, para la integración del Congreso local para los siguientes tres años, que abarcan la segunda parte de la administración estatal.
El proceso de elección inició el 1 de enero de 2020, sin embargo, la pandemia por el coronavirus y la emergencia sanitaria que alteró la vida de gobernantes y gobernados, obligó al cambio de fecha y a reconfigurar los protocolos bajo los cuales las y los ciudadanos saldremos a votar en un par de domingos más.
De acuerdo con el calendario publicado por el Instituto Electoral de Coahuila, el periodo de registro de candidaturas concluyó el 30 de agosto y las campañas de promoción política cierran el 14 de octubre, en medio de un despliegue limitado por parte de quienes buscan ser diputadas o diputados, y apostándole a la socialización de propuestas electorales a través de medios electrónicos y espacios que permitan evitar lo más posible, el contacto físico o el riesgo de contagio de Covid-19.
Hay quienes le apuestan al desaire electoral. Al abstencionismo y la movilización de electores exclusivamente desde una estructura partidista, aunque el reto principal es lograr concientizar a los votantes sobre la relevancia de decidir, de manifestar su preferencia, más allá de que quizá se trate de una elección de autoridades que no son de primer contacto, como ocurre con alcaldes o gobernadores. Por ello es que algunos expertos califican o dicen que estas votaciones, las de legisladores locales, son elecciones “huérfanas”.
Pero como ciudadanos estamos obligados a conocer sobre lo que hacen nuestras autoridades, o quienes toman las decisiones en nuestra representación como pasa con las y los diputados locales, que en este caso influyen en la regulación de actividades, el gasto público, comportamientos, sanciones e incentivos sociales desde la creación de leyes y reglamentos aprobados en el Congreso del Estado, y que influyen en la vida de los habitantes de los 38 municipios de Coahuila.
Es importante no solo la promoción que hagan las instancias electorales involucradas y que sancionarán el resultado del 18 de octubre, sino también la participación ciudadana. El derecho y obligación de buscar datos, antecedentes, propuestas y formas de comunicación de quienes se postularon para una posición en el Poder Legislativo, es también de la ciudadanía.
No dejemos toda la tarea a las autoridades. Evitemos posiciones cómodas de “siempre ganan los mismos”, “en domingo, que flojera”, o un confortable: “me da igual quien gane”. Informémonos y salgamos a votar el 18 de octubre.
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