Cuando pienses que tu vida es miserable, recuerda que hay un pobre virus que tuvo que meterse en el cuerpo de Donald Trump. El hecho de que el Presidente de Estados Unidos se haya contagiado de Covid-19 es resultado de la ciencia y del karma.
Es decir, por el lado científico, era imposible que no le diera coronavirus dado que siempre se negó a usar cubrebocas. Hasta en eso se parece a ya sabes quién. A pesar de las evidencias científicas, de las recomendaciones de los médicos y del maldito sentido común, Trump no solo se negaba a usarlo (como ya sabes quién), sino que se burlaba de quienes sí lo usaban. Y ahí es donde entra la parte del karma: por andar jugando con la salud de los gringos, su propio Presidente terminó enfermo.
Y aunque al parecer ya se salvó Trump y por eso está de regreso en la Casa Blanca, no dejo de envidiar a los norteamericanos porque ellos, al menos, tuvieron la esperanza. ¿Qué pasaría si a AMLO le diera coronavirus? ¿Qué tal que sus estampitas milagrosas no son tan milagrosas y se le mete el coronavirus? Debe ser tristísimo ver a Lord Molécula llorando a moco tendido, a los pies del balcón central de Palacio Nacional, reclamándole a Dios por no ser él quien cuide las fiebres presidenciales.
Otro que seguramente estaría con fiebre, pero de poder, sería Gerardo Fernández Noroña, que sigue creyendo que puede ser Presidente. Es capaz de contagiarse a propósito y luego ir a estornudarle en la cara a López Obrador, con tal de tener una oportunidad de ocupar su lugar en la Presidencia.
Toco madera para que no pase, pero si al Presidente le diera coronavirus, habría que dividir en dos el Zócalo: de un lado los que irían a rezar para que se salvara. y del otro los de Frenaa, que ya sabemos qué estarían haciendo.
Serenos, morenos
La elección interna de Morena cada vez se parece más a una orgía: todos se están dando entre sí. ¡Qué cochinero! Las presiones del presidente López Obrador, las grillas de Claudia Sheinbaum, las transas de Yeidckol Polevnsky, las payasadas de Mario Delgado, los berrinches de Gibrán Ramírez y las crudas de Porfirio Muñoz Ledo tienen a los morenistas más desorientados que un conductor de Uber sin Waze.
Los fanáticos de Morena que son tan dados a presumir que son puros, castos y virginales, ya no saben para dónde hacerse porque los candidatos a la dirigencia se están atacando como señoras en las pacas. Y eso tiene confundidos a los morenistas, primero, porque algunos realmente se creían aquello de que “no son iguales”.
Pero lo que más les desconcierta es que las acusaciones entre los candidatos son muy fuertes, por lo que al ponerse del lado de cualquiera de ellos, en automático están reconociendo que sus propios compañeros de partidos son unos tramposos, marrulleros y transas. Es como cuando tus papás se pelean y, obviamente, tú no sabes con quién irte porque a los dos los odias igual.
El más enojado con el pleito en Morena es Andrés Manuel López Obrador que, ya de plano, mandó literalmente al carajo a quienes se están peleando por la dirigencia. Y no es para menos su enojo, pues le están abollando la carrocería de su coche “El Incorruptible”.
Sería el colmo que, al final, los que ganaron con 30 millones de votos resulten ser más antidemocráticos que el mismísimo PRI.
¡Nos vemos el jueves!
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