Este domingo termina la jornada nacional de sana distancia. En el papel, en las proyecciones de las autoridades, se suponía que habría una contención del Covid-19 y que en junio se podrían dar más pasos en eso de volver a la “nueva normalidad”.
Bueno, el plan sigue, pero resulta que a este virus le vale un pepino lo que digan o proyecten las autoridades. Este virus trae su propia agenda y está decidido a propagarse a diestra y siniestra. Y además, se afana en demostrar cada día que es realmente letal.
El martes mató a 500 mexicanos, y el miércoles a otros 460… en tres meses le ha arrebatado la vida a 8 mil 500 y amenaza con seguir cobrando una alta cuota de contagios y decesos.
Entonces, ¿qué queda? Pues entender que este virus llegó para quedarse y que aún está lejos la vacuna; entender que eso de los semáforos, de que termine oficialmente una etapa, o que le digan que ahora estamos en Fase X o Etapa Y, no le mueva ni un milímetro de su más grande obligación en estos tiempos de pandemia: cuidarse y cuidar a los suyos.
Va como mera sugerencia: por favor, mantenga la sana distancia, aunque le digan que la jornada nacional ya terminó. Use cubrebocas, aunque le digan que solo es un paliativo. Extreme medidas de higiene y use gel antibacterial, aunque le digan que eso de poco ayuda.
Mas vale pecar de precavido que asumir riesgos que le pueden costar la vida, o la de alguno de sus seres queridos.
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