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Finales aciagos

Por Gerardo Hernández

Hace 5 años

La trayectoria política de Aristóteles Sandoval, como la de otros contemporáneos suyos, fue vertiginosa. Llegar al Gobierno de Jalisco -el estado con el cuarto mayor PIB nacional- le tomó apenas nueve años, cuando en el viejo PRI, en cualquier caso, tardaba décadas. Antes fue diputado local y alcalde de Guadalajara. En Coahuila, a los Moreira les llevó menos tiempo: seis años a Humberto y tres a Rubén. El síndrome de hibris, el abuso del poder y dejar el mando aún cuarentenos, pasa factura y debe ser motivo de crisis existenciales; y por remoto que parezca, aun morales.

Asumir una responsabilidad de esa envergadura sin sabiduría para lidiar con los complejos de clase, ni un carácter fraguado en éxitos y fracasos, y concluirla con fortunas fabulosas y bajo investigación o entre rejas, puede sumir en pozos de depresión y aun de la locura. Peor que robar al erario, con la seguridad, en la mayoría de los casos, de no ser castigado, es haber pactado con la delincuencia organizada, cuyo dinero, sobre todo en los últimos sexenios, ha servido incluso para comprar votos.

Ese pudo ser el caso Sandoval, asesinado por la espalda en un bar de Puerto Vallarta el 18 de diciembre, al parecer por sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación. Si para un mortal cualquiera, visitar un club nocturno en ese destino turístico, disputado por cárteles de la droga, es riesgoso-apenas el 22 de noviembre fue plagiado y asesinado el empresario inmobiliario José Tomé Velázquez al salir del restaurante Sonora Grill-, para el exgobernador de un estado asolado por la delincuencia organizada, puede ser fatal.

Sandoval había renunciado a un cargo menor en un PRI podrido por la corrupción y sin futuro. Pensaba regresar a la política convertido en crítico. «A lo largo de su carrera, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz fue señalado de tener nexos con la delincuencia organizada; algunos de sus colaboradores y un amigo fueron atacados o asesinados por la misma. Detrás del homicidio del político (…) puede ocultarse algo similar», escribe Gloria Reza en un reportaje titulado «Más oscuros que claros en la trayectoria de Aristóteles Sandoval» (Proceso, 19.12.20).

El gobernador recibió el primer aviso nueve días después de haber tomado posesión. El 9 de marzo de 2013, la camioneta donde viajaba su amigo José de Jesús Gallegos Álvarez, secretario de Turismo, fue acribillada en Zapopan. El secretario de Gobierno, Arturo Jiménez, relacionó el asesinato con las actividades empresariales de la víctima, quien fundó la compañía operadora de los Hoteles Maya Resort. George Trayson, experto en México y profesor del College of William and Mary, ofreció su punto de vista al Houston Chronicle: «Como secretario de Turismo, Gallegos hubiera desempeñado un papel clave en la toma de decisiones que pueden generar fortunas, o hacerlas desaparecer, en el rubro de la construcción de hoteles, muelles y otros proyectos en terrenos de la costa del Pacífico. Pero los proyectos de desarrollo económico en México tienden a tener un lado oscuro» (Animal Político, 15.05.13).

Según declaraciones ministeriales de Jonathan García, uno de los presuntos asesinos, Gallegos lavaba dinero para Los Caballeros Templarios, razón por la cual Nemesio Oseguera, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ordenó su muerte (Milenio, 02.06.14). Esta misma organización atentó contra el secretario del Trabajo, Luis Carlos Nájera, cuando salía de un restaurante de Guadalajara. El funcionario sobrevivió y más tarde fue ascendido a fiscal general del estado, pero en el ataque murieron dos personas y 15 resultaron heridas. Las carreras políticas meteóricas suelen tener finales aciagos.

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