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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 13 de marzo del 2021 a las 04:39
Museo de las Aves | Saltillo, Coah.- Estamos en marzo y las aves migratorias que pasaron el invierno en México, Centro y Sudamérica, están de vuelta, solo que ahora viajarán de regreso a sus lugares de origen, a sus sitios de reproducción, en el norte del continente americano.
Patos, gansos, chipes, pájaros carpinteros, colibríes, y un poco más de 300 especies de aves migratorias han comenzado su viaje de retorno. Es un increíble viaje de vuelta en el que nuevamente son puestas a prueba sus habilidades de navegantes así como su enorme resistencia.
Han estado preparando sus cuerpos al ingerir gran cantidad de alimentos, que han sido transformados en grasa, un poderoso combustible que las ayudará a recorrer miles de kilómetros. A diferencia de su viaje en otoño-invierno, en esta ocasión, sus plumajes son coloridos, llamativos, pues les espera –en sus sitios de origen– el momento de la reproducción.
Volar por entre montañas, ríos y ciudades. Atravesar lluvia, neblina y también sortear los peligros que les aguardan en cada sitio de descanso, ha hecho que este viaje sea igual de peligroso que cuando dejaron sus áreas reproductivas.
Ningún movimiento poblacional humano, por muy largo y masivo que sea, involucra las distancias que anualmente son alcanzadas por las aves, por ejemplo el charrán ártico, realiza un largo viaje de ida y vuelta desde el Ártico hasta el Antártico, recorriendo entre 30 mil y 40 mil kilómetros anualmente.
La migración, es un fenómeno que está grabado en el instinto de las aves desde hace millones de años de evolución. Sus increíbles adaptaciones al vuelo, les han permitido sobrevivir a condiciones extremas de frío y escasez de alimento, al utilizar los recursos disponibles en otras latitudes. En la migración están involucrados movimientos poblacionales predecibles y estacionales, realizados a grandes o cortas distancias, de manera cíclica.
La migración de las aves, no solo ha servido a la humanidad para anunciar el inevitable paso del tiempo a lo largo del año y de las diferentes estaciones que lo componen. Las idas y las vueltas de las aves migratorias también ofrecen grandes beneficios en el control de plagas, tanto de insectos como de pequeños roedores, presentes en los cultivos del mundo.
Viaje, aventura, peligro
La vida de un ave migratoria es un reto cada día, debido a que nació para viajar y cada viaje es una aventura llena de peligros, retos e incesantes aventuras.
Antes del otoño-invierno, las aves tienen que preparar sus cuerpos, posteriormente tienen que viajar grandes distancias y apenas tres meses después, a inicios de la primavera, deberán volver a los sitios que las vieron nacer para completar su ciclo de vida y poder reproducirse, anidar y cuidar a sus crías.
Estos viajes son peligrosos. Las aves se enfrentan a amenazas en sus migraciones. Volar es desgastante, por lo que necesitan parar para comer y descansar, desafortunadamente a veces, duermen y se alimentan en sitios contaminados que pueden afectar sus vidas.
Aparte, tienen que sobrevivir a los depredadores naturales, quienes tanto de día como de noche están al acecho suyo. El clima no siempre es favorable para volar, por lo que tormentas, lluvias y huracanes en ocasiones las obligan a desviar sus rutas y visitar pueblos y ciudades, con lo que surgen nuevos riesgos como las colisiones con ventanas de vidrio o el riesgo por ser cazados por los gatos domésticos.
Una vez que logran sortear estos peligros y alcanzan sus sitios de reproducción y crianza, les esperan sus parejas y con ello la construcción de sus nidos y crías de sus polluelos. Esta temporada coincide con una gran cantidad de alimentos tanto para los padres como para sus crías. Es un periodo de relativa calma en el cual todo es crecimiento, incluida las crías, quienes deberán irse preparando para realizar su primer viaje migratorio, y de esta manera, se inicia el ciclo.
Ayuda al visitante
Desafortunadamente el cambio climático está alterando las temperaturas promedio de muchos sitios en el mundo y con ello un desfase entre la presencia de alimento y el inicio de la reproducción.
¿Cómo podemos ayudar? Hay muchas formas en que podemos ayudar a las aves migratorias, una de ellas es apagar las luces que no usemos, con lo cual no solo ahorramos energía sino también ayudamos a que las aves no se desvíen de sus rutas por causa de la contaminación lumínica.
Si tenemos ventanales, en nuestras casas, te sugerimos instalar algunas marcas visibles por fuera de los vidrios, lo anterior servirá para evitar que las aves choquen directamente con los vidrios.
Otra forma muy interesante de apoyar a las aves migratorias, es sembrando árboles nativos. Estos árboles están adaptados a las condiciones locales climáticas, por lo general no utilizan mucha agua para su sobrevivencia y las aves los conocen. Además ayudan a regular la temperatura de las ciudades. Su presencia no solo ofrece alimento, sino también refugio y descanso.
Otra manera en la que podemos ayudarlas es evitando el uso de plaguicidas pues algunas aves suelen alimentarse en cultivos, con lo que al ingerir granos, semillas e insectos, se envenenan y mueren.
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