Región Carbonífera
Publicado el jueves, 1 de abril del 2021 a las 01:33
Barroterán, Coah.- Pese a que hubo restricciones por la pandemia para llevarse a cabo la ceremonia luctuosa en honor a los 153 mineros caídos en la mina Guadalupe, algunos deudos asistieron a la plaza principal donde se encuentra el monumento al minero, mismos que externaron su indignación porque las autoridades de Salud, les negaron celebrar su misa en honor a sus seres queridos, mientras que los bares, cantinas y festejos sociales, así como eventos de zumba, si están autorizados.
Para don Ismael Esquivel, deudo del minero José Ángel García Rayas, dijo que ya han pasado 52 años, que viajó de Nueva Rosita a Barroterán para estar presente en la ceremonia y misa que cada año se celebraba en honor a los mineros caídos en la mina Guadalupe, donde ha venido desde que se cerró La Mina, pero solo para darse cuenta que no les permitieron hacer la ceremonia.
“ Mi cuñada María Teresa Harabuchi, de origen japonés, quedó con tres hijos cuando murió su hermano y aún viven en Barroterán.
“ Me sorprende que no haya ceremonia, que no se haya dado permiso, sin embargo todas las cantinas están abiertas y para esos lugares no hay pandemia y aquí para recordar a nuestros seres queridos está “la cosa muy triste”.
Ramiro Rodríguez Vaquera, fue otro de los mineros caídos, era hermano de doña María Elena Rodríguez, quien llorando dijo que aunque hayan pasado los años, su familiar fallecido sigue viviendo en su corazón.
“ Yo trabaje muchos años en la cooperativa, yo cada vez que vengo ante el monumento, les digo que todos ellos eran mis patrones y les digo, ”aquí está su empleada fiel, que siempre los recuerda”.
“ Los conocía casi a todos los que fallecieron”, afirma.
Dijo que su hermano estuvo sepultado bajo la mina, durante 26 días, lo rescataron un 24 de abril y su hijo más pequeño nació el 24 de mayo de 1969, cuando se registró aquél terrible accidente, a la misma hora que los rescataron muertos, a la misma hora nació mi sobrino, hace 52 años, comentó la triste señora.
La señora dijo que a su hermano lo sepultaron en Nueva Rosita, pero que como se fue acabando la familia, fueron muriendo más de sus hermanos, pues ella se trajo los restos de su hermano para Minas de Barroterán y aquí los tiene, en estación Barroterán,
“ y mientras tenga vida voy a venir a recordarlo ante el monumento y a su tumba, porque para mí, mi hermano está aún vivo”, comentó.
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