Saltillo.- “Tengo una frase que es ‘quisiera dormir tranquila cuando llueve’, porque realmente es un nervio, es un miedo… ese día de ‘Hanna’ fue de 10 minutos o 15 minutos que el agua se vino y ya no pudimos salir de las casas, entonces si esto nos pasa mientras dormimos y yo que tengo una casa de una planta ¿a dónde corro?”, dice una de las vecinas del fraccionamiento El Campanario.
Para los vecinos de esta colonia y otros fraccionamientos del nororiente de la ciudad, como Rincón de los Encinos, Loma Blanca, Country Club y Nogalar, la presencia de lluvias trae un amargo recuerdo y el temor de volver a vivir lo que pasaron el 26 de julio de 2020, cuando las copiosas lluvias del huracán “Hanna” inundaron este sector.
El problema sigue
Once meses han pasado desde entonces, y a pesar de que se han tomado algunas acciones preventivas, el problema sigue siendo el mismo de hace años: la invasión de cauces de arroyos y la construcción de fraccionamientos en estos terrenos que paradójicamente tienen una alta plusvalía pero son susceptibles a inundaciones.
“
Hubo fraccionamientos que colocaron bardas y que ahora desvían el agua, y que se les va a solicitar que contribuyan a realizar las obras de infraestructura pluviales que son necesarias, porque pues nadie puede fraccionar y echar el agua para un lado sin saber a dónde va, ¿no?”, dice Óscar Pimentel González, director general del Instituto Municipal de Planeación, el Implan.
Las autoridades han dispuesto un proyecto integral de cuatro obras, que contempla la canalización de arroyos.
“
Con el desarrollo urbano que se ha generado se cambió el curso de los cauces naturales, ha habido invasiones de los cauces naturales y lamentablemente no se hicieron las obras de conducción pluvial que se debieron haber hecho paralelamente a los desarrollos urbanos de los diferentes fraccionamientos, así que hoy vivimos las consecuencias de una falta de previsión, de una falta de planeación propiamente dicho”.
No es suficiente
El Municipio de Saltillo realizó algunas obras en El Campanario, que se volvió un tema nacional cuando el presidente López Obrador llevó el tema a una de sus conferencias de prensa.
Pero para los habitantes del sector, solo se han tomado medidas paliativas. El Gobierno federal se hizo presente a través de la Conagua para hacer un diagnóstico de la zona y determinar lo que ya se sabía: el fraccionamiento está en una zona de escurrimientos donde confluyen varios arroyos.
El Municipio construyó una barda de contención y colocó concreto hidráulico en la calle Del Atrio, por donde corrió el agua arrasando con todo, incluyendo el pavimento, pero para algunos vecinos esto no es suficiente.
“
Esas medidas paliativas, lejos de proteger, ponen en riesgo al resto del fraccionamiento, es decir, cuando venga una lluvia como ‘Hanna’ o peor, la situación es que el agua va a buscar su cauce, y en lugar de tener 10 salidas ahora solamente tendrá una, que es la calle Atrios, y ese es el riesgo, que si ese día en mi entrada principal tuvimos un metro y medio de agua, pues ahora en la próxima cómo va a ser, esa es la duda o el miedo o el riesgo que se tiene en estos momentos”, dice una de las vecinas afectadas.El problema sigue siendo el mismo de hace años.
Obras serán parques hídricos
Uno de los problemas que se suscitaron hace cinco años, cuando se elaboró un proyecto similar, fue que los dueños de los predios donde se realizarían las obras pretendían una indemnización muy grande.
Pimentel González asegura que ese no será un problema, pues se han dispuesto los cambios necesarios para garantizar que las obras se puedan construir sin la obstrucción de los dueños de los predios.
“
Una de las primeras acciones que adoptó el Gobierno municipal después de los problemas que tuvimos con el huracán ‘Hanna’ el año pasado, fue someter al Consejo Ciudadano de Desarrollo Urbano y al propio Cabildo que las áreas donde corre el agua y que presumimos que ahí se van a tener que realizar las obras de conducción, se consideraran como parques hídricos.
“
Es decir, en el Plan Director de Desarrollo Urbano se congela cualquier operación que se pueda realizar en esos terrenos, hasta que no esté construida la infraestructura pluvial necesaria”.
Pimentel González dijo que esto acabaría con la intención de algunos de los dueños de ganar plusvalía con las obras hidráulicas y además ser indemnizados, algo que no sería justo.