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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 23 de mayo del 2021 a las 09:46
Zócalo | Saltillo
Por el amor, el cariño y el deseo de ofrecerles lo mejor a los hijos, muchos padres de familia buscan establecer una relación de amistad con ellos, corriendo el riesgo de perder su autoridad en el hogar.
Cuando esto sucede, el guía de los infantes deja su puesto para ponerse al mismo nivel de ellos, es decir, se convierte en un igual y aunque pareciera que esta es una buena manera de relacionarse de forma cercana, amorosa y comunicativa con ellos, no es así pues en la mayoría de los casos se pierde el respeto por la figura de autoridad, guía y liderazgo que, en esencia, representa el padre o la madre de familia.
Es válida la preocupación que tienen los papás por saber qué es lo que hacen sus hijos, quiénes son sus amigos y cuáles son sus secretos, pero ponerse en al mismo nivel puede generar la sensación de desconfianza y falta de respeto a su privacidad en ellos.
Los padres deben tomar en cuenta que la amistad es una relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre dos personas o más y que con el tiempo los lleva a convertirse en cómplices de aventuras buenas o malas, rol que al líder de la familia no le corresponde del todo, aunque desde luego en el seno del hogar también deben de existir los valores que hay entre los amigos pero con una dosis alta de responsabilidad y autoridad.
En la actualidad, muchos papás están más preocupados por tener una amistad con sus pequeños que por ofrecerles una buena formación, evitan las llamadas de atención y no siempre les brindan buenos consejos, sobre todo en la adolescencia, una etapa de la vida en la que cualquier persona puede perderse por no fijar los límites apropiados a sus acciones y el vacío de autoridad que dejan sus padres.
La buena relación con los hijos se fomenta desde que estos nacen y conforme van creciendo, al final, en la etapa adulta, la gente mayor reconoce que sus padres son a quienes más admiran y las personas a las que le tienen mayor confianza por haberles enseñado los valores que marcaron su vida.
Otro de los riesgos en una relación de amistad entre padres y sus vástagos es cuando se presentan situaciones en las que se debe reprender la mala conducta o establecer sanciones por alguna travesura que rebasó los límites permitidos, ahí los hijos se sentirán traicionados por su “amigo” o tomarán muy a la ligera la reprimenda.
Para evitar que la educación y la formación en tu familia se te salga de las manos, ambos, padres e hijos, deben tener bien identificados sus roles y la posición que ocupan en la familia, reconociendo que cada uno es importante.
Toma en cuenta que para ganarte la confianza de tu descendente, debes ejercer tu autoridad manteniendo una buena comunicación, elemento clave en toda relación.
Es recomendable que como padre de familia estés actualizado sobre la realidad en la que viven tus hijos; física, social y virtual, pero sin afectar su privacidad porque esto para ellos representará una tremenda agresión.
Ten especial cuidado de evidenciar a tu hijo en público, ya sea en un ambiente virtual o real, ya que esto resulta muy incómodo para ellos, tanto que puede dejar algunos huecos emocionales que serán difíciles de subsanar en el futuro. Lo mejor es que hables en privado con él y lo hagas de forma asertiva, para evitar a toda costa que se sienta agredido.
Cuida tu identidad y la de tu hijo, no lo fuerces a que mantenga los mismos gustos que tú y no te aferres a imitarlo en sus aficiones porque esto le hará sentir que invades su espacio personal.
Los especialistas consideran que durante la formación de los hijos, especialmente en la adolescencia, lo esencial es:
Cabe destacar que cada familia es diferente, por eso las sugerencias que aquí presentamos deben aplicarse según las necesidades que existan en la tuya. Si los problemas en tu casa son mayores, lo mejor es que acudas con un psicólogo o un terapeuta familiar para que te brinde la mejor orientación.
Por último, ten presente que la principal consecuencia de mantener una relación de amistad con los hijos significa perder autoridad y con esto el hogar se puede volver inestable emocionalmente ya que si decides ser un amigo más, romperás la línea de respeto, esa importante frontera que indica los derechos y deberes de cada uno.
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