Vida
Por
Redacción
Publicado el domingo, 6 de junio del 2021 a las 11:19
Saltillo, Coah.- El amaranto es un pseudocereal muy saludable y ampliamente utilizado en la cocina. Es uno de los cultivos más antiguos de América y probablemente de la humanidad, pues se han hallado vestigios arqueológicos en tumbas de la región andina que se remontan al año 4000 a.C.
Mayas, incas y aztecas dedicaron amplios territorios a su cultivo. En sus ceremonias sagradas, los pueblos prehispánicos mezclaban el amaranto con miel y formaban figuras de deidades. Esta práctica despertó el recelo de los primeros conquistadores, que llegaron por ello a prohibir el amaranto.
La composición nutricional del amaranto ha merecido que sea considerado uno de los 36 vegetales con mayor potencial alimenticio para la humanidad, debido a su riqueza en minerales y proteínas, su resistencia a la sequía y su gran rendimiento agrícola.
El amaranto constituye una excelente fuente de aminoácidos, muy útil para aumentar el consumo de proteínas de origen vegetal y obtener a la vez muchos otros valiosos nutrientes.
Entre los cereales y pseudocereales el amaranto ocupa una posición destacada: con un 13,6% aporta casi el doble de proteínas que el arroz integral y supera al trigo (11,4%), al alforfón (10%) y al mijo (10,5%).
Pero lo que hace al amaranto aún más extraordinario es el valor biológico de esas proteínas, ya que incluyen todos los aminoácidos esenciales (los que el organismo no es capaz de sintetizar y precisa recibir de los alimentos) en una proporción óptima para ser asimilados.
El amaranto es rico en minerales y oligoelementos, lo que lo hace muy reconstituyente. Es una gran fuente de calcio, superior a cualquier otro cereal, y aportan también una buena dosis de magnesio.
Se considera asimismo una excelente fuente de hierro (superior a las espinacas), así como de zinc y selenio, que estimulan el sistema inmunitario.
La extraordinaria composición del amaranto se traduce en una serie de beneficios para el bienestar y la salud.
Se considera muy recomendable para personas que realicen un gran desgaste físico. Y también para estudiantes y otras personas que realizan actividades intelectuales.
Su bajo índice glucémico lo convierte en un buen alimento para el cerebro. Sus hidratos de carbono complejos, la fibra vegetal y sus proteínas contribuyen, en conjunto, a facilitar un suministro constante de glucosa a las neuronas.
Regula los niveles de colesterol sanguíneo impidiendo la reabsorción del colesterol que produce la bilis. El amaranto es más rico en grasas que la avena y estas son de gran calidad, principalmente poliinsaturadas. Por todo ello es un alimento cardiosaludable.
Además, posee compuestos fenólicos, de efecto antioxidante, y betasitosterol, que contribuye a disminuir el colesterol. Estos compuestos también son útiles en casos de hiperplasia benigna de la próstata.
La combinación de calcio, magnesio y fósforo fortalece el sistema óseo y contribuye a proteger frente a la osteoporosis.
Es escualeno es una sustancia grasa antioxidante con efectos protectores sobre la piel, el sistema circulatorio y los intestinos.
Esta sustancia se extraía del hígado de tiburón y se le atribuían propiedades anticancerígenas. El amaranto es una fuente vegetal abundante.
El componente principal de esta semilla son los hidratos de carbono (59%), la gran mayoría de los cuales se encuentran en forma de almidón. Y no vienen acompañados de gluten como ocurre en otros cereales.
Como el índice glucémico es bajo también lo pueden tomar los diabéticos.
El contenido en fibra del amaranto (6,7%) es superior al de la mayoría de los cereales y contribuye a la buena marcha del intestino y al cuidado de la microbiota o flora intestinal.
En la cocina, el amaranto se trata como un cereal. Se puede tomar tostado, hervido, hinchado, en forma de harina o germinado, y puede servir para preparar recetas tanto dulces como saladas.
La semilla desprende un olor intenso cuando se cocina y su sabor es acentuado, por lo que algunas personas prefieren mezclarlo con otros cereales o legumbres para suavizarlo.
Para cocerlo se precisa una proporción de dos tazas y media de agua por una de semillas, aunque esto es solo aproximado, ya que fluctúa con la variedad.
Es importante mantener la cazuela tapada durante la cocción y, una vez absorbida el agua, retirarlo del fuego y dejarlo reposar diez minutos. Si se ha puesto en remojo antes, debe usarse menos agua o quedará apelmazado.
Añadiendo un trozo de alga kombu, cebolla y un tallo de apio al agua de cocción se obtiene un sabor más redondo, pues le van bien los caldos intensos.
Una vez cocido se puede usar, por ejemplo, para rellenar berenjenas, calabacines o tomates, preparar croquetas o dar consistencia a sopas y salsas.
Se suele condimentar con pimienta negra, mostaza y cilantro, aunque también hace buenas migas con laurel, ajo, ajedrea, tomillo o perejil.
En recetas dulces la miel es su mejor compañera. Con esta mezcla los mexicanos preparan un dulce típico cuya receta apenas ha variado desde los tiempos de Moctezuma: una nutritiva golosina llamada “alegría” que se ofrece en ferias y tiendas ambulantes.

Precalienta el horno a 200°C.
Licúa el amaranto hasta obtener un polvo fino.
Hidrata la levadura con el agua y deja reposar 10 minutos.
En una batidora agrega el amaranto molido, el aceite de oliva, la sal, la levadura previamente hidratada, el agua y bate por 10 minutos hasta obtener una masa suave y firme. Agrega el amaranto y bate por 5 minutos más.
Coloca la masa sobre un bowl previamente engrasado y deja fermenta por 1 hora o hasta que duplique su volumen.
Sobre una superficie enharinada extiende la masa hasta obtener un grosor de 2 mm, coloca sobre una charola redonda.
Agrega salsa de tomate y esparce sobre toda la masa, cubre con el queso mozzarella, coloca jitomate cherry, cebolla morada, manzana y queso de cabra.
Hornea por 12 minutos o hasta que la costra esté cocida y crocante.
Decora con hojas de albahaca y sirve.
Sobre una base de madera, acompañada de una copa de vino tinto.
Puedes sustituir la levadura seca por levadura fresca agregando 3 veces más su peso.

Corta la pechuga de pollo en tiras.
En un bowl bate el huevo con la leche, la sal y la pimienta.
Empaniza las tiras de pollo con la harina, después pasa por el huevo y por último cubre con amaranto. Refrigera 10 minutos.
Coloca las tiras empanizadas sobre una charola, rocía con aceite en aerosol y hornea por 20 minutos, a 180 °C.
Para el dip de habanero mezcla el Aderezo de Mayonesa con chile habanero, crema, cebolla en polvo, jugo de limón, sal y pimienta hasta tener una consistencia homogénea.
Sirve las tiras de pollo y acompaña con el dip de habanero y chips de verduras.
Si no tienes pollo, también las puedes hacer con pescado.

En un bowl agrega la mantequilla y el azúcar, bate hasta que esté cremoso.
Añade la esencia de vainilla, el huevo, la harina, la canela, la sal, el polvo para hornear y el amaranto, bate hasta integrar.
Coloca la masa sobre la mesa y amasa hasta obtener una masa homogénea y suave.
Sobre una superficie enharinada, extiende la masa de aproximadamente 3 mm de grosor y con ayuda de un cortador redondo, corta varios y reserva.
Calienta un comal a fuego bajo y cocina las gorditas por 4 minutos de ambos lados.
Sirve calientitas acompañadas de un café de olla.
Puedes sustituir la harina de trigo por harina de amaranto.

Para la costra, en un bowl mezcla el amaranto con el chocolate y mantequilla, con ayuda de una cuchara forma una costra en un molde para pay, refrigera por 10 minutos y reserva.
Calienta a fuego medio tu sartén agrega los dulces de caramelo y cocina hasta que se fundan, agrega la crema para batir, la mantequilla y las nueces, mezcla bien.
Vierte la preparación anterior sobre el molde y enfría 20 minutos.
Calienta la crema para batir, agrega el chocolate amargo y el cardamomo. Mezcla hasta integrar y deja enfriar por 10 minutos.
Vierte la ganche sobre el caramelo, extiende con ayuda de una espátula y decora con fresas. Refrigera alrededor de 30 minutos o hasta que cuaje.
Decora con menta y sirve.
Agrega un toque de licor de naranja a la mezcla de chocolate para darle un intenso giro a la receta. Te encantará.

Salpimienta los medallones de atún. Reserva.
Mezcla en un bowl el amaranto, el cilantro, la cebolla y cubre perfectamente los medallones de atún, formando una costra.
Calienta en un sartén mediano a fuego medio 1 cucharada de aceite sella el medallón de atún por 3 minutos de un lado y luego voltea para terminar de cocer 3 minutos más. Cuidando de que no se queme el amaranto.
Licúa la crema, el chile, el cilantro, el ajo, perfectamente.
Vacía la salsa en una ollita mediana y cuece a fuego bajo por 5 minutos para que espese. Sazona.
Calienta una cucharada de Aceite Nutrioli DHA®, en un sartén mediano a fuego medio, saltea las colecitas y sazona.
Puedes usar cualquier vegetal como guarnición.

Coloca el elote en grano en la licuadora, agrega la esencia de vainilla, el azúcar, el queso crema y el huevo. Licúa hasta que los ingredientes queden bien incorporados.
Derrite la mantequilla en el microondas y agrégala a la licuadora, añade la harina y el polvo para hornear. Vuelve a licuar para integrar todos los ingredientes.
Pasa la mezcla a un tazón y añade el amaranto. Engrasa un molde para panqué y viere la mezcla, espárcela por todo el molde para que quede parejo.
Hornea a 180°C por 40 minutos. Retira del horno y deja enfriar por completo antes de desmoldar.
Espolvorea un poco de azúcar glass encima y sirve.
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Calienta una ollita a fuego medio con el aceite de oliva, agrega el poro, el ajo, el tomillo para que empiecen a soltar su aroma, agrega los champiñones, las setas hasta que empiecen a soltar su jugo, agrega el amaranto y el vino blanco, agrega la leche de almendras para que se humecte la preparación y se acreme, agrega el parmesano rallado el cebollín, sazona a tu gusto.
Sirve el risotto de amaranto y agrega la arúgula fresca arriba con unas láminas de parmesano. ¡Delicioso!

En un bowl, mezcla amaranto, jitomate y cilantro. Salpimenta al gusto.
Corta los aguacates por la mitad, retira el hueso y rellena con la mezcla anterior.
Vierte un poco de aceite de oliva sobre el aguacate relleno. Sirve frío.
Puedes agregar la variedad de verduras que más te guste al relleno.
De acuerdo con un artículo publicado por onlinelibrary.wiley el amaranto previene la inflamación del cuerpo, esta se produce como respuesta inmune del cuerpo para protegerse de lesiones o infecciones.
Si bien esta es una defensa natural del cuerpo, cuando es crónica puede derivar enfermedades como diabetes o cáncer. Aparte de reducir la inflamación, el amaranto ayuda a inhibir la producción de inmunoglobulina E, anticuerpo relacionado con la inflamación.
Por su parte un estudio realizado por la Academia de Oxford reveló que al comer diariamente amaranto se reduce hasta un 30% los niveles de colesterol. En este estudio también se afirma que al consumir amaranto en las mañanas se disminuyen los niveles de grelina, hormona que estimula el hambre.
Cabe recordar que el amaranto también es rico en proteínas y fibra, componentes que ayudan a perder peso
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