Arte

Publicado el sábado, 19 de junio del 2021 a las 04:00
Saltillo.- Para el pintor Rafael Ortega Dzalez cada persona es como una pintura: se construye por capas, plastas de óleo que dejan una marca, cicatrices de la espátula que la expande sobre el lienzo, los microscópicos ríos que el vello de los pinceles dejan sobre la textura o el fantasma transparente, casi invisible pero observable del error que se intentó enmendar, el fantasma del proceso.
Por ello cada uno de nosotros es “un conjunto de experiencias, una suma de otros, de ajenos y propios a su círculo social inmediato”, o al menos así lo son él y sus hijos, con quienes convivió de una forma más íntima y cercana durante el encierro de la pandemia de 2020, en la que se dio cuenta de que esas personas “siguen permeando en la cotidianidad del presente, dentro de los gustos, las formas y los actos, igualmente los prejuicios en las mañas y los odios” que delinean la figura de la personas, de él y de sus descendientes, de los rostros que aparecen en las pinturas de Un Fantasma Cargado de Carne, exposición que inaugura hoy en el Centro Cultural Casa La Besana a las 18:00 horas.
La muestra recorre tres series de pinturas a las que Ortega se dedicó durante la cuarentena, en la que poco a poco y a través de los vínculos reforzados con sus hijos, empezaron a surgir patrones que había visto en su abuelo, en su papá y en sus tíos, ahora volcados en sus hijos y en él mismo. El destello de los ojos de su abuela, por ejemplo, o los ademanes de su mamá en alguien más.
Estos “rastros pegajosos” que se encontró en su hogar son una especie de ectoplasma del otro en la personalidad propia. Esas cosas pequeñas que se pegan y crean un camino que permite andarlo hacia atrás, a ver lo que estuvo antes y que, sin embargo, dejó su huella.
“
El encierro para mí fue, en cierto sentido, un momento de pausa que me permitió checar las cosas que hacía y que se vincula con lo que estaba haciendo tiempo atrás. Generalmente lo que me importa trabajar es sobre cómo se construyen las dinámicas de los colectivos a través de las relaciones de poder. Creo que ahora me interesa hablar sobre cómo nos construimos a través de estos fantasmas latentes que son los otros con quienes convivimos. Quizá no de manera presencial, pero que sí siguen ahí en los pequeños gestos y actitudes que tenemos hacia las relaciones. Esas personas, esa gente que odiamos o quisimos mucho ahí están y permean nuestro día a día”, comentó Dzalez a Zócalo.
Así, en las casi 50 piezas que se exponen en el centro cultural y bajo la curaduría de Talia Barredo, de la Agencia de Arte Liquen, el espectador podrá verse, quizá, a sí mismo, pero también al otro que lo construyó con un abrazo, un insulto, un miedo o un recuerdo. Una manía que tal vez hasta ahora eran “unas especies de fantasmas, cosas de gente aún viva” o quizá de “otros seres que ahora son fantasmas”, finalizó el artista.
HOY:
Un Fantasma Cargado de Carne
Rafael Ortega Dzalez
Centro Cultural Casa La Besana
18:00 horas
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