“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que quieres entender, lo que entiendes… Existen 9 posibilidades de no entenderse.”
Cuando nos comunicamos con los demás, hacemos un intercambio de información verbal o no verbal con una o más personas.
Toda comunicación requiere de un emisor, que transmite el mensaje, y de un receptor, que recibe la información.
Contactar significa establecer contacto con alguien, mientras que conectar significa lograr una buena comunicación con alguien. Todo proceso de comunicación tiene su parte compleja, más cuando nos hemos acostumbrado a comunicarnos a través de mensajes que muchas veces son complicados de leer o entender.
Hoy más de cuatro mil millones de personas en todo el mundo utilizan las redes sociales. Tan solo en España, 29 millones de personas las utilizan diariamente. Las redes que solemos utilizar más frecuentemente son el YouTube, el Facebook, y el WhatsApp. Indudablemente nos hemos dejado de transformar por la propia evolución de las telecomunicaciones. Pero, ¿Qué tanto las usamos a favor?
¿Qué tanto dejamos que transformen nuestras relaciones?
Cuantas veces hemos recibido un mensaje que no podemos comprender el trasfondo del mismo. O cuántas veces nos ha sucedido el… “La felicité por mensaje”…o el…
“Nunca respondí el mensaje de texto pero le quise responder”. O incluso el: la felicité por Facebook. Estas diversas formas de comunicación interpersonal han transformado sin duda las relaciones personales.
Hemos aprendido a comunicarnos de esa forma y a recibir los mensajes pero, comunicarnos por mensaje de texto no siempre es una manera efectiva.
Nos apropiamos de una narrativa que no siempre es cierta.
Un mensaje de texto, no tiene tono de voz.
No tiene lenguaje de tipo verbal.
No se puede leer a la persona.
Y te deja mucho espacio a la interpretación.
Es aquí cuando generan los malos entendidos.
¿Cuántos conflictos has tenido por un malentendido de un mensaje de texto de WhatsApp? El que hoy eso sea lo común, no quiere decir que sea lo correcto.
Los vínculos se refuerzan con esa comunicación de tipo persona a persona.
El hablarlo en persona no es perder el tiempo, es darse el tiempo.
Para tener una comunicación por mensaje más asertiva y evitar los malentendidos…
No corrijas por escrito.
Si es una conversación o un tema importante para ti, date el tiempo de buscar a la persona y hablarlo cara a cara.
Recuerda que hay conversaciones que necesitan de la sensibilidad de la mirada, del contacto visual, de ti y de tu persona.
No escribas algo de lo que puedas arrepentirte. Cuando sea una felicitación, busca crear una comunicación cara a cara o por teléfono. Es y siempre será más efectiva que un mensaje.
Pregunta antes de asumir o deducir.
Recuerda que cada quien interpreta el mundo desde su historia.
Las plataformas virtuales jamás sustituirán la comunicación interpersonal cara a cara. Aprendamos a usarlas.
Busca ir más allá de la transmisión de dicha información.
No permitas que malentendidos o enojos te alejen de las personas que quieres y que el orgullo se interponga an- te sentimientos genuinos.
No conviertas una confusión o malentendido en un problema.
Pregunta, aclara, rompe el hábito de suponer y de pensar por los demás.
Recuerda que la tecnología puede facilitar los contactos, pero no las verdaderas conexiones personales.
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