Arte

Publicado el miércoles, 22 de diciembre del 2021 a las 04:08
Ciudad de México.- Como una constancia de su proverbial humor, el escritor Augusto Monterroso celebra hoy el falso centenario de su nacimiento.
“
Nos engañó. Fue una treta más de él, (porque) en realidad civilmente cumpliría 101 años este 21 de diciembre”, indica en entrevista el editor y ensayista Javier Perucho.
La fecha oficial del nacimiento del autor de La Oveja Negra y Demás Fábulas fue revelada el pasado 7 de diciembre durante el encuentro 100 Años de Augusto Monterroso, que organizó la Biblioteca Nacional de México (BNM) de la UNAM.
Allí, el escritor hondureño Víctor Manuel Ramos informó que obtuvo una copia del original del libro de inscripciones de nacimientos del Registro Civil de Tegucigalpa, la cual refiere que nació en Honduras el 21 de diciembre de 1920.
“
(Modificó su fecha de nacimiento) quizá con el afán de hacernos una de sus tantas bromas a las que nos tenía acostumbrados, porque nos tiene celebrando el centenario de su nacimiento un año después”, expuso Ramos en el encuentro virtual, coordinado por la investigadora Laura Elisa Vizcaíno los días 7 y 8 de diciembre, disponible en el canal de YouTube de la BNM.
Participante también en este encuentro, Francisca Noguerol, catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, destacó a Monterroso como “maestro en el arte del error”, que hizo de la antisolemnidad un credo.
“
Tito nos somete a bromas continuas, nos engaña; sofisticado, inteligente, irónico, engañando con la cita, jugando al error. Eso es fundamental para entender el placer de su literatura”, planteó la coordinadora del libro Centenario Más Uno, de próxima publicación por la Universidad de Salamanca.
Perucho, autor de Dinosaurios de Papel, El Cuento Brevísimo en México, y participante también en la referida reunión, subraya el monterrosiano gesto de falsear su nacimiento.
“En Los Buscadores de Oro”, dice sobre el libro de memorias del autor, “está establecida una fecha. Seguramente fue un guiño, una manera de ocultamiento, una fake date para las nuevas generaciones. Finalmente estamos celebrando en un año que no es el correcto y, además, lo celebramos doblemente: en el 100 y en el 100 más 1”.
De madre hondureña, Amelia Bonilla, y padre guatemalteco, Vicente Monterroso, el escritor autodidacta, fallecido en 2003, creció en un ámbito familiar bohemio, propiciado por su progenitor y por su tío Augusto, caricaturista, quienes dirigieron revistas y realizaban tertulias en casa.
“Mi padre”, recordaba Monterroso, “despilfarró la herencia de mi madre dedicándose a estas cosas. No fue un hombre de éxito comercial, sino de muy difícil vida; él, como tantos otros en esos años, los 20, era lo que se llama bohemio. Estaba rodeado -mi familia, yo mismo- por artistas, escritores, pintores, gente de teatro, cantantes de ópera, de zarzuela, dibujantes… Ese es el ambiente en el que me formé de niño. Realmente los que rodeaban a mi padre, y a los que yo veía en mi casa todo el tiempo, eran seres fracasados, muy marginales”, evocó en 1999 durante una entrevista con el escritor Fernando Sánchez Dragó.
En quinto año de primaria abandonó la escuela y a los 14 se trasladó de Honduras a Guatemala, donde trabajó como asistente contable en una carnicería, con una jornada laboral de las 4:00 a las 18:00 horas. Al caer el sol salía directo a la biblioteca para leer, entre otros, a los clásicos españoles. Tenía 15 años.
“
En los países subdesarrollados, las bibliotecas son tan malas que solo tienen libros buenos, porque son muy pobres y están alimentándose de donativos. Allí encontré que si quería leer, tenía que leer a los clásicos españoles; esa fue la riqueza de la pobreza. Era tan pobre que no podía comprarme un libro, pero teniendo la afición de leer me leía cuanto clásico español había allí”, recordó el Premio Princesa de Asturias 2000.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 22 horas
Hace 22 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias